Iniciación a los Misterios de la Vida

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Módulo 1: Por qué estoy aquí

Lección 10: Los 3 cuerpos del ser humano

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Hemos comentado anteriormente que el arquitecto dividió su espacio en siete planos esféricos para desarrollar su Obra, reciben el nombre, según la Tradición, de menor a mayor densidad:

1º.- Mundo de Dios

2º.- Mundo de los Espíritus Vírgenes

3º.- Mundo del Espíritu Divino

4º.- Mundo del Espíritu Vital

5º.- Mundo del Pensamiento

6º.- Mundo del Deseo

7º.- Mundo Físico


Cada uno de estos mundos consta a su vez de siete subdivisiones, pero ese tema lo dejamos de momento.

En el Primer Día de la Creación, la vida se desarrolló en el tercero, cuarto y quinto de estos mundos. En el Segundo Día, se desarrolló en el cuarto, quinto y sexto. En el Tercer Día, en el quinto y sexto y mitad superior del séptimo. En el Cuarto Día, nuestra vida se desarrolla en el mundo del Pensamiento (5º), en el mundo del Deseo (6º) y en el mundo Físico (7º). 

O sea, podríamos decir que la vida, en su proceso de manifestación, ha ido «descendiendo» de forma progresiva hacia mundos cada vez más cristalizados, más estructurados, habiendo alcanzado ahora el máximo grado de materialización/atomización y el punto de mayor separación del espíritu.

Considerando que el espíritu recorre un camino de Involución hacia las formas materiales antes de iniciar el camino Evolutivo hacia la esencia espiritual, podemos deducir que es preciso tocar fondo, tocar la materia para poder elevarse. Así que es preferible esperar para acometer una elevación hacia lo sublime, hacia caminos espirituales, a que se hayan acumulado suficientes experiencias en el mundo físico, a que hayamos “tocado” la materia. Esto no significa que no debamos iniciar nuestro proceso espiritual, pero es preciso hacerlo sin dejar de cumplir con nuestras obligaciones cotidianas.

Pongamos un ejemplo, el caso de Laura, una mujer que se fue a un templo budista porque tenía problemas con su marido y decidió tomar el camino de la elevación espiritual y marcharse al Tíbet. Regresó al cabo de seis meses y se encontró que todos sus problemas la estaban esperando. Se había quedado sin marido, sin casa, sin trabajo y tuvo que volver a vivir con sus padres. Le costó bastante retomar el hilo de las actividades diarias, porque se encontraba como colgada, ella definía su estado como estar a caballo entre dos mundos.

A eso nos referimos al decir que primero es preciso vivir las experiencias materiales, para evitar quedarse flotando entre dos planos. Es necesario conocer a fondo las propiedades de la materia, sus leyes, sus funciones, su movimiento orgánico interno. 

Aún así, son numerosos los aspirantes a la aventura espiritual que se dejan seducir por el canto de las sirenas, por mensajes lisonjeros, y piensan que la senda iniciática va a facilitar la solución rápida de sus problemas y luego les sucede como a Laura. Pero, de todos modos, acaban aprendiendo de sus errores.

Numerosos gurús venden paz y armonía a quien siga sus enseñanzas, pero estos estados se consiguen a través del equilibrio y este se alcanza cuando los asuntos más perentorios están en orden.

Supongamos que una persona debe acudir a un lugar preciso para vivir ciertas experiencias, y que en su camino se encuentra con una bifurcación, estando obligada a elegir. Imaginemos que escoge la opción incorrecta. Puede que ande durante mucho tiempo, pero llegará un momento en que caerá en la cuenta de que se ha equivocado de camino. Entonces, volverá sobre sus pasos y su traspié le habrá permitido descubrir el camino correcto

Es importante tomar conciencia que una senda espiritual nunca ha de representar una huida, un abandono de las obligaciones materiales de cara a la familia, al trabajo o a la sociedad. Cuando existe un deber que cumplir, significa que hay asociada una enseñanza que aprender. Podremos empezar a volar cuando hayamos cumplido con todas nuestras obligaciones cotidianas.

A menudo se nos vende que aquellos que se espiritualizan son luego mejores personas y es cierto, siempre y cuando espiritualizarse signifique comprender la organización de la vida en la tierra, que equivale a conocer la estructura cósmica. El error se produce cuando, teniendo una serie de obligaciones que cumplir (con padres, con hijos, con el hogar, la familia, el trabajo) uno se enrola para seguir la doctrina de un gurú que proclama, en nombre de cualquier entidad espiritual (que él ha malinterpretado), que lo abandonemos todo y le sigamos.

Este error también se produce con los grandes iniciados. Jesucristo dijo que lo abandonáramos todo y le siguiéramos. Pero las enseñanzas de ese gran maestro son simbólicas y deben ser interpretadas como tales. Él representaba lo más elevado que puede haber en el espíritu humano y cuando proclamaba el abandono de las pertenencias, se refería al sentimiento de apego que sienten los seres humanos por los objetos que les rodean. Él quería subrayar la necesidad de desprendernos de aquello que nos ata a la materia para sentirnos libres y poder así seguir los dictámenes de nuestro Ego Superior.

¿Cómo se consigue el desapego?


A menudo se confunde el desapego con el desprendimiento. El primero es un sentimiento interno. El segundo se acerca más a un acto físico. El desprendimiento puede ser el resultado de un desapego, pero no es obligatorio que sea así.

Como hemos dicho, el apego es un sentimiento, así que para desapegarse hay que desprenderse de ese sentimiento. Conseguirlo te concede una carta de libertad.

Alma me contó en una consulta de coaching que dos de sus empleados estaban chantajeándola emocionalmente en su negocio, que acababa de arrancar. Lo que concedía fuerza a sus chantajistas era el apego que ellos pensaban que ella tenía hacia su negocio y hacia su dinero. En cuanto ella comprendió que aquello era solo una experiencia, en la que podía darse el éxito o el fracaso, le dijo a sus empleados que si el negocio no rendía, lo cerraría. Cuando ellos sintieron el desapego con el que les hablaba, cambiaron de actitud. El desapego la liberó.

Una de las claves para desapegarse es ser consciente de lo efímeras que son las cosas en la vida. Es saber que estamos aquí para experimentar y que todo lo que la creación ha puesto a nuestro alcance es para que aprendamos a ser creadores y no para que nos enganchemos como lapas. Se trata de ganar dinero para vivir y no de vivir para ganar dinero.

El desapego es por ejemplo, tomar conciencia que la vida es como un restaurante, se trata de probar los platos de la carta, saboreándolos a placer, dándoles una utilidad, pero sin necesidad de poseerlos, de sentir que son tuyos. Has de permitir que todo fluya a tu alrededor. Es una labor lenta, que requerirá un tiempo y en la que deberás emplear paciencia.

La alimentación de los cuerpos


Retrocedamos un poco. Decir que la vida se desarrolla en el mundo del Pensamiento, en el del Deseo o en el Físico significa que el ser humano posee materiales o átomos sutiles de cada uno de estos mundos, de lo contrario la vida nunca hubiera podido desplegarse en estos planos. 

El cuerpo físico, por ejemplo, está formado de materiales que se encuentran en el mundo Físico, como el calcio, hierro, fósforo, mercurio, estaño… Por la misma razón, los cuerpos de Deseos y Mental estarán formados por los materiales de sus respectivos mundos, el de Deseos y el Mental. Estos dos cuerpos, superiores al físico, constituidos de materiales más sutiles, con una vibración más alta y por ello invisibles a los ojos humanos, se interpenetran con el vehículo físico, y al mismo tiempo sobresalen ambos al exterior.

Se suele pensar que solo se utiliza uno de los tres, el físico, pero sería más correcto decir que solo somos conscientes de uno de ellos, porque los utilizamos los tres a diario. El cuerpo de deseos nos provee del material llamado emociones o sentimientos; y el mental nos permite pensar, razonar, utilizar la lógica. 

Solemos congregarnos alrededor de una mesa tres veces al día para alimentar el cuerpo físico, en cambio, pocas veces nos sentamos para aportar alimentos de forma consciente al cuerpo de deseos o al mental (por lo menos de forma consciente.) Es natural pues que estos cuerpos tengan un crecimiento más ralentizado. Y ya se sabe, cuando se tiene hambre, cualquier cosa es buena para llevarse a la boca; en cambio, cuando se está ahíto, uno aspira a alimentarse con manjares delicados y de alta calidad. Todo ello significa que si permites que tu cuerpo de Deseos pase hambre, cualquier pasión o sentimiento exaltado será bueno para satisfacerlo, y si sigues el mismo patrón con el mental, se agarrará a cualquier idea errante o proclama extremista.

Conviene dispensar a los cuerpos sutiles el mismo trato que damos al físico, proporcionándoles alimentos celestes de calidad, deliciosos manjares, frecuentando lugares y personas susceptibles de ofrecer la elegancia y la delicadeza de los sentimientos y pensamientos nobles, que transmitirán a tus cuerpos superiores su sutileza. Conviene alejarse de las lecturas o espectáculos violentos o con contenidos que puedan herir tu sensibilidad, que son para los cuerpos sutiles como los excrementos y las inmundicias para el físico.

Si proporcionas a tu cuerpo de deseos y al mental alimentos elevados, atraerás hacia ellos átomos sutiles (energías) que ya han sido pulidos y que constituyen una barrera energética que impide la penetración de materiales groseros en el cuerpo. 

Deberías concederte cada día un tiempo para sentir el mundo que te rodea y para pensar en él, evitando así que los cuerpos sutiles pasen hambre.

Ayudaría dejar de juzgar a los demás y controlar la rabia, la envidia, los celos o el critiqueo. Suenan a proclamas extraterrestres. Pero hay que entenderlas como una labor de aplicación diaria y paulatina. Nadie obliga a que deban acometerse esos cambios de una vez. 

Recordemos que los programas de televisión se miden por la audiencia, si la gente deja de ver emisiones basura, los anunciantes dejarán de financiarlos. Por el contrario, si se nota un interés creciente por los temas culturales, los situarán en “prime time.” Aunque nos cueste darnos cuenta, nosotros manejamos el poder a través del mando a distancia. Hoy vende más una mala noticia que una buena, es la razón por la cual los noticiarios vienen cargados de desgracias.

Es evidente que si un porcentaje muy alto de conversaciones se basa en la crítica, eliminarla costará un gran esfuerzo, pero con buena voluntad y consciencia podemos acostumbrarnos a elegir la vertiente positiva de las cosas y ensalzar las virtudes de la gente en lugar de sus defectos. Es una cuestión de práctica.

A propósito de los alimentos que proporcionamos a los distintos cuerpos, es preciso saber que cuanto más cuidemos y mimemos a uno de ellos, menos tiempo y energías nos quedarán para velar por los demás. Cuando una función del organismo entra en actividad, todas las fuerzas de las que disponemos se movilizan para acudir en su ayuda. Cuando alimentamos el cuerpo físico, desplazamos sus energías para la digestión de los alimentos. Si la comida ha sido copiosa, su absorción puede neutralizarnos durante unas cuatro horas. Si al cabo de este tiempo volvemos a comer, es posible que pasemos el día entre la digestión y el sueño. Si pretendemos alimentar bien los cuerpos sutiles, es preciso que limitemos, en alguna medida, las comidas abundantes de difícil digestión. De esta manera, podremos organizar poco a poco los cuerpos de deseos y mental para que algún día lleguen a constituir una herramienta de trabajo como lo es el cuerpo físico.

El físico, el más desarrollado


De los tres cuerpos, el físico es el más antiguo y el único que ha alcanzado el grado suficiente de madurez como para poder constituir un vehículo portador de vida.  Ello se debe a que el germen del cuerpo físico nos fue implantado en el primer Día de la Creación. En este cuarto Día (el actual), el cuerpo físico ha alcanzado su plena madurez.

En el segundo Día de la Creación, nos fue implantado el germen del Cuerpo Vital o Cuerpo Etérico. Más que de un cuerpo, se trata de un atributo del cuerpo físico, el que permite la percepción sensorial. Su labor es la de conectar el cuerpo mental y el emotivo con el físico. Al morir, el Cuerpo Vital se desintegra junto con el físico.

En el tercer día de la Creación, fue implantado el germen del Cuerpo de Deseos. Es natural que el Cuerpo de Deseos sea todavía inmaduro y carezca de la organización que goza el físico, el cual ha ido “formándose” en el transcurrir de los cuatro Días de la Creación.

En el actual cuarto Día nos han implantado el germen del cuerpo del Pensamiento, de modo que la facultad de pensar es, para nosotros, una adquisición muy reciente. El cuerpo mental está poco organizado como para ejercer mucha influencia. Por consiguiente, en la pugna entre deseos y mente, suelen ganar siempre los deseos, por emanar de un cuerpo más organizado.

Conclusión


Retomemos las preguntas del principio. ¿Cómo conseguir que las cosas salgan bien? Siguiendo las leyes que te marca el universo. Por ejemplo, conseguirás que las cosas mejoren en tu vida si sigues la ley de como es arriba es abajo y procuras que, en los temas importantes por lo menos, tus pensamientos sean positivos, te enfoques hacia la solución y no hacia el problema.

Segunda pregunta: ¿Cómo tener una pareja que me quiera? Siguiendo con las leyes, diríamos que siendo humilde, abriéndote a ella, ofreciéndole tú primero lo que deseas obtener de ella.

¿Cómo ganar más dinero? Teniendo mejores relaciones con el jefe, por ejemplo, comprendiendo el rol que representa en tu vida.

¿Cómo aumentar mi autoestima? Desidentificándote emotivamente. Si cada circunstancia vivida la tomas como algo absolutamente personal y te ofendes por lo que te hacen, en lugar de comprender la razón por la cual te lo hacen, es fácil que eso mine tu autoestima. 

Y la última: ¿cómo conocerme mejor? Comprendiendo el esquema de la creación. Cuando ves que estamos en el cuarto día, ya sabes que todo funciona con cuatro fases: plantación, interiorización, exteriorización y fruto. En una planta será plantar la semilla, regarla, que salga la flor y que dé el fruto. 

Esto da pie a comprender que en tu vida sucede lo mismo, todo pasa por cuatro fases. La primera deducción será que la casualidad no existe, todo debe ser plantado para dar fruto. Si comprendes esto, ya no te enfadarás por lo que te suceda, porque entiendes que forma parte de una cosecha anterior, de algo que plantaste antes. Lo asumirás y pasarás página.

Al mismo tiempo, tendrás cuidado de lo que plantas ahora, sabiendo que es lo que recogerás en el futuro. Así entenderás que aunque las cosas te vayan mal ahora, que la gente te trate con poco amor, debes hacer las cosas de forma distinta para que eso cambie, sin que la actitud de los demás te condicione.

Y, finalmente, se trata de darte cuenta que eres un ser creador, destinado a dirigir una gran creación. Así que practica cada día generando nuevas creaciones, saliendo fuera de la rutina.

¡Tu vida es tuya, vívela!

Ejercicios

  • Durante 9 días, deberás alimentar tu cuerpo de deseos, emitiendo emociones dulces y amorosas hacia alguien, mandando amor.
  • Durante 9 días deberás alimentar tu cuerpo mental realizando meditaciones o pensando o leyendo sobre temas espirituales.
Kabaleb
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