Cáncer es el cuarto signo del Zodiaco constituido y también del constituyente. Por ser un signo cardinal, es una de las puertas a través de las cuales las energías cósmicas penetran en el ser humano, igual a como sucede en el signo de Aries. Pero, si a través de Aries recibimos los fluidos de nuestra personalidad espiritual, a través de Cáncer nos llegan las energías de nuestra personalidad emotiva o de deseos.
En Cáncer nacen las emociones, los deseos, nacen todos los anhelos que impelen al ser humano a conquistar, primero lo unitario, lo práctico, lo que hace nuestra vida más grata, para acabar conquistando las grandes cimas, las más inaccesibles metas.
Al surgir por primera vez después de la etapa de Fuego, las aguas cancerianas bajan puras, como las de los manantiales que nacen de la montaña, de lo más elevado (del Fuego). Genéricamente, este es, por lo tanto, un signo de emociones limpias que, si no van dirigidas hacia una persona o situación en particular, son volcadas sobre el género humano, sobre la obra de la creación en su totalidad. No en vano se considera a este sector del Zodiaco como una de las plazas fuertes de la religiosidad.
Las fuerzas de Cáncer nos llevan primero a los pequeños placeres, a los amoríos diversos que hacen vibrar nuestra sensibilidad, como si el Yo Emotivo quisiera probarnos y ver como respondemos a la llamada del amor. Dentro de nosotros, es una fuerza instituida, nos lanza a los grandes amores inmateriales, al amor de lo que no tiene forma, al amor del cielo después de haber amado profundamente la tierra.
En un tema astral, el Sol siempre se sitúa en lo que llamamos el signo natal de la persona. En este caso, el astro rey dirige sus potentes rayos hacia el mundo sentimental. A nivel profundo, la misión de los nativos de Cáncer consistirá precisamente en tomar conciencia, gracias a esta luz, de su potencial emotivo haciendo que se adecue a la política de la personalidad espiritual.
En Cáncer encontramos personas muy diversas, pero con una nota común: el inmenso deseo de conquistar aquello que su personalidad emotiva le ha puesto en el camino. Para los Cáncer primerizos, los que no han sido curtidos en el crisol de la evolución (o sea, los que no llevan a cuestas muchas encarnaciones) el deseo los llevará a la conquista del dinero, de una posición social, de una reputación, de la celebridad o de cualquier otro afán humano, y pondrán en su empeño un auténtico furor, como Richard Branson y Elon Musk.
Los Cáncer avanzados, cuyas aguas han superado todos los filtros, experimentarán un profundo amor y respeto por la Creación entera. En Cáncer el ser humano ya no actúa de forma inconsciente como lo hacía en el ciclo de Fuego, sino que empieza a perseguir un objetivo personal, siente la necesidad de poseer un recinto en el que poder realizar su obra, un marco que le dé seguridad, un hogar, una casa, algo que sea muy suyo.
En la etapa anterior del Zodiaco constituyente, la de Sagitario, a la persona le fueron brindadas una serie de potencialidades que ahora va a poder utilizar. De modo que el nativo de Cáncer, como un niño pequeño, -y lo es a nivel zodiacal- recibe un juguete nuevo, un barro con el que poder moldear su realidad, y lo hace suyo hasta el punto de atribuirse su elaboración primigenia, cuando en realidad solo se trata de un préstamo divino. Da ahí que estos nativos tengan tendencia a atribuirse méritos que no son suyos, a pretender que son fruto de su esfuerzo personal cosas que han sido plantadas por otras personas. Y puesto que no suelen atender a otra lógica que la de sus sentimientos, no será fácil persuadirles de que la realidad es distinta de como ellos la perciben.
Si el mundo no está a la altura de sus expectativas, sencillamente se refugian en su caparazón, como el cangrejo, símbolo gráfico del signo, y crean, gracias a su potente imaginación, un universo paralelo totalmente subjetivo e irreal en el que poder realizar sus anhelos. Siempre que su realidad cotidiana les permita la escapada, permanecerán en este paraíso onírico. Dicha huida la harán a menudo con rumbo a su pasado, ya que es un terreno que conocen muy bien y que dominan, en el que se sienten seguros.
Este es probablemente el nativo que menos posibilidades tiene de aburrirse consigo mismo, precisamente por esta capacidad que le caracteriza de crear imágenes a su antojo. Tal circunstancia puede facilitarle el camino hacia actividades relacionadas con el cine, la novela y la fantasía. La actriz Meryl Streep pertenece a este signo.
Por otra parte, la Luna, su regente, es la entidad zodiacal que más rápido se desplaza, por lo que su influencia provocará en la vida del nativo cambios frecuentes de afectos, de inquietudes, de ideales, de comportamiento. De su inestabilidad nace otra de sus peculiaridades: un carácter influenciable, que le hace parecer un poco niño e ingenuo ante los demás; sin embargo, no hay que equivocarse, pues a veces puede ser la suya una ingenuidad estudiada para obtener algunas ventajas. El nativo Cáncer sabe que no se juzga con la misma severidad a un niño que a un adulto.
A Cáncer le encantan los mimos, las atenciones, necesita que le den pruebas constantes de afecto y de cariño, y si no las recibe, o simplemente lo cree así desde su carencia habitual de objetividad, es capaz de organizar una tragedia al más puro estilo shakesperiano. Este tipo de reacciones se dará con preferencia cuando confluyan aspectos negativos sobre el signo. En este caso, la falta de realismo y de autocontrol puede rayar en lo patológico.
A Cáncer no le gusta dar la nota, prefiere pasar de desapercibido. Debido a la influencia lunar, es un signo asimilado a la mujer, a la madre, a la fecundidad, de ahí el complejo maternal que siempre ha atribuido a las personas de este signo y que con aspectos disonantes puede llegar a convertirse en una pesadilla para su entorno más inmediato.
Pero aunque no caiga en estos extremos, el Cáncer siempre procurará cuidar del bienestar físico de los suyos y mimará especialmente su estómago y su despensa. Y entonces su identificación con la madre, -no solo con la física, o con la función maternal, sino también en un sentido mitológico con la madre-tierra, la materia- puede llevarle a no ambicionar nada que se sitúe más allá de la satisfacción de sus instintos más primarios o elementales.
En el extremo evolutivo opuesto, podríamos encontrar dentro de este signo al nativo experto en combinar los ingredientes de la cocina divina: al alquimista.
Cáncer, primer signo de Agua, está en analogía con el agua de la lluvia, portadora de toda la pureza del cielo. Por ser el primero de la trilogía de signos de Agua, guarda relación con el primero de los Elementos, el Fuego, y esa mezcla de Agua y Fuego da a los Cáncer sentimientos elevados, reparadores, que al proyectarse sobre sus semejantes, puede tener sobre ellos efectos restauradores, librándolos de sus angustias, de sus pesares y hasta de sus males físicos. La gente no sabe que esto es así, pero algo les dice que en los Cáncer encontrarán el sosiego que han perdido y su compañía es buscada para formar pareja, para la amistad, para recibir consejos y ayuda.
Por otra parte, es difícil encontrar un Cáncer que viva solo, ya que este nativo necesita a alguien que le aporte la seguridad, el realismo, la fuerza y la estabilidad de las que suele carecer. Pero además, como el Elemento Agua es imprescindible para obtener fecundidad, exuberancia y a su alrededor crece todo tipo de hierba, puede decirse pues, que el que ponga un Cáncer en su vida gozará de abundancia material.
Primer Decanato de Cáncer
El primer Decanato de Cáncer cubre los grados que van de 0 a 10 del signo, es decir, los nacidos del 22 de junio al 1 de julio (aproximadamente). Es el Decanato Yod, regido por la Luna, que es al mismo tiempo la regente de todo el signo. En el orden sefirótico, está regido por Kether. En el Tarot es el domicilio del As de Copas. Es un Decanato de presente.
Por ser el primero de los signos de Agua, Cáncer se encuentra en afinidad con el primer Decanato, de modo que en él se encuentran los nativos más genuinos. De este espacio zodiacal emanan las fuerzas constitutivas de los sentimientos y de los deseos. En ese estado no existe aún un objetivo exterior susceptible de captar ese impulso emotivo y la persona se siente animada por una inmensa disponibilidad amorosa que se expande por el mundo entero, cubriendo todo lo creado con ese manantial de amor.
La misión de estos nativos es ser agua de lluvia que lo purifica todo. Sus sentimientos, sus deseos, van hacia lo superior, lo elevado, y si están avanzados en su proceso evolutivo, se convierten en auténticos místicos, en cabezas visibles de la espiritualidad que ayudan a sus compañeros de cordada a acceder a las altas cimas del conocimiento humano.
La vida no es fácil para esos Cáncer de las alturas, porque las cimas suelen ser poco frecuentadas y les cuesta dar con un compañero de vida que se encuentre en el mismo nivel. Si quieren emparejarse, deberán descender al valle, pero allí encontrarán personas sin inquietudes que no podrán darles esa compañía que necesitan. Este nativo puede convertirse así en un ser solitario, con una enorme vida interna que expresará mediante la poesía, la pintura, la música o a través de la filosofía transcendente.
La fuerza de la vida social le hará bajar los ojos a menudo hacia el valle, donde transita la gente, pero su solución no está en bajar, sino en subir más, hasta descubrir los mundos de arriba, los que no son materiales, y allí encontrará seres de su estirpe que lo comprenderán.
En ese primer Decanato son activas las fuerzas de Kether, por ser Cáncer el primero de los signos de Agua, y las de Hochmah, por ser el Agua el segundo de los Elementos y ser Cáncer el He (es decir, el segundo) de los signos cardinales.
Así, diremos que las claves de este primer Decanato son voluntad-amor. La Voluntad-Yod, interiorizada en el amor-He, lo potencia y produce la revelación de sí como persona. Este es un gran momento para el alma humana, que se siente despertar de su letargo.
Al iniciarse un gran Día de manifestación, cuando el Ser Supremo sale de la noche cósmica, todas las partículas de su ser despiertan a la vida y claman «¡Yo soy!», dando lugar al más fantástico concierto que en la existencia pueda haber. La música de las esferas acompaña esas voces eufóricas que acaban de redescubrir su existencia, tomando conciencia de la potencialidad creadora que perdieron al terminar la última Gran Jornada, cuando el Ser Supremo inició los bostezos que preceden a su sueño cósmico.
En el primer Decanato de Cáncer, la personalidad espiritual revive ese momento magno a nivel individual. En efecto, los trabajos de este Decanato son los que nuestra parte divina efectúa después de haber superado el ciclo de Fuego, en el que la personalidad mortal ha sido un instrumento inconsciente en manos de la Divinidad, y aquí es donde el nativo toma conciencia de sí como persona y descubre el potencial del que es portador y exclama: «Yo tengo».
Todo este Decanato constituye una intensa y exaltante historia de amor, ya que descubrir el potencial y experimentar el deseo de crear son consustanciales, y el acto de creación es siempre un acto de amor. Pero como decíamos más arriba, aquí no ha aparecido aun el objeto exterior que canalice ese amor hacia un punto determinado. No hay en el horizonte un hombre, una mujer, un objeto que acapare ese amor, que fluye libre, en todas direcciones y se pierde en los confines del cosmos, vivificando y exaltando todo lo que encuentra a su paso.
Así, ese amor que procede de Dios, vuelve a Dios, dando lugar a la configuración del místico, del religioso, del teólogo. En este Decanato se encuentran los más ardientes amantes de la Divinidad, ya que por un lado proceden del ciclo espiritual del Fuego y están impregnados de la obra divina que ejecutaron como instrumentos en la etapa sagitariana (en otra vida) y ello da fuerza a su amor. Por otro lado, ese soplo sentimental no tiene aún porvenir, se encuentra en el período de las emanaciones y, por tanto, como ya hemos señalado, no se ha formado el objeto exterior que con el correr del tiempo aparecerá, succionando todo o parte de ese amor.
Los planetas en ese Decanato indicarán la modalidad de expresión de ese amor. Con Saturno querrá codificarlo en un ritual. Con Júpiter lo expresarán exteriormente, querrán que todos sean testigos de su amor. Con Marte lo impondrán a los demás a la fuerza o se mortificarán para que Dios vea que su sentir es auténtico.
Los buenos aspectos sobre este Decanato harán que el Cáncer encuentre oportunidades de integración en la sociedad, indicarán que la manifestación religiosa encontrará cauces apropiados. Sus producciones artísticas serán aceptadas y difundidas, pudiendo convertirse en una celebridad.
En cambio, los malos aspectos dificultarán esa integración y situarán al Cáncer en un lugar que no le corresponde, donde difícilmente podrá expresar su potencial, y obligarán a a la persona a expresar su amor por lo divino en condiciones dramáticas. Pero si ejerce con fuerza sus virtudes, que consisten en emitir sentimientos puros hacia el mundo, hacia la sociedad en general y hacia personas con problemas en particular, las cosas irán cambiando y encontrará su camino.
Cada signo posee una virtud cardinal; en Cáncer esa virtud se llama amor y debe activarla en los períodos difíciles, cuando la vida se pone cuesta arriba. Como todo empieza por uno mismo, desarrollará su propio amor, de manera que no le sea posible caer en ciertas bajezas. Y cuando la copa del amor haya llenado sus espacios internos, se derramará sobre los demás y podrá ejercer su obra redentora. Entonces todos sus problemas se verán superados.
Pero si el nivel evolutivo no es alto, este no es un Decanato del que pueda esperarse demasiado interés por la vida civil. La persona no valora las cosas en términos de economía y sentido práctico. Lo mueven sus sentimientos, y si se puede movilizar grandes energías emotivas para la abnegación, se sentirá poco conmovido por los conflictos sociales y arbitrariedades propias del acontecer humano. Para esa persona Dios es la gran fuerza amorosa que lo mueve todo y el mejor modo de resolver los problemas será confiando en él.
El Cáncer de evolución media, de este primer Decanato, ejerce una fuerte atracción sobre los demás y liga con facilidad. La fecundidad lo acompaña por todas partes y ello hace que triunfe rápidamente en aquello que emprende. Vive en el período de la inocencia y si no hay demasiados malos aspectos en su tema, tendrá una vida plena y feliz.
Segundo Decanato de Cáncer
El segundo Decanato de Cáncer cubre los grados que van de 10 a 20 del signo, es decir, los nacidos del 2 al 12 de julio (aproximadamente). Es el Decanato He, regido por Marte, que es al mismo tiempo el regente de Escorpio, signo He del Elemento Agua. Por lo tanto, en este Decanato se realizarán trabajos de anticipación, de futuro, correspondientes a la etapa Escorpio. En el orden sefirótico lo rige Hochmah. En el Tarot, es el domicilio del Dos de Copas.
Nos encontramos, pues, en un Decanato de anticipación, en el que la persona utiliza las fuerzas formadoras de los sentimientos de que es portador Cáncer para buscar esa perfección emotiva interior propia del Escorpio.
Cáncer es el signo a través del cual tomamos conciencia de nosotros mismos. Cuando «trabajamos» en el ciclo de Fuego, -Aries, Leo y Sagitario-, somos manipulados por nuestro Yo superior y no nos enteramos demasiado de lo que pretende de nosotros. Es en el ciclo siguiente, el de Agua, que tomamos conciencia de que hay en nosotros unos sentimientos, unos deseos que nos impulsan hacia un objetivo y nos identificamos con ellos, diciendo: «Yo soy mis deseos».
Esta toma de conciencia debe realizarse normalmente en el primer Decanato. En este segundo Decanato de Cáncer, los deseos son más intensos, más profundos y actúan de manera coercitiva, impulsando a la persona al olvido de su realidad espiritual, en provecho de su realidad emotiva.
El segundo Decanato, como todo lo que es número dos en cualquier orden, pertenece a Hochmah. Cáncer, como He, pertenece a Hochmah, de modo que si la clave del primer Decanato era voluntad-amor, la de este segundo Decanato será amor-amor.
Cuando dos fuerzas se oponen, su dinámica queda neutralizada y se produce la inercia. Pero Cáncer, por su pertenencia al Elemento Agua, corresponde al mundo cabalístico de Creación, donde Hesed es la fuerza germinativa y Gueburah la gestativa, la que trabaja con Escorpio y, por lo tanto, es activa en el segundo Decanato de Cáncer, de modo que junto a la clave amor-amor, pondremos la clave Gueburah-Gueburah o Marte-Marte, con todas las implicaciones violentas y redimensionadas que ello comporta.
La inercia producida por dos fuerzas que se oponen no da lugar a un estado de reposo más que en apariencia. En realidad la dinámica actúa por dentro, de modo que el aspecto contemplativo del miembro de este segundo Decanato no será más que una apariencia externa. Su verdad es que internamente está habitado por violentas confrontaciones originadas por la necesidad de comprenderse en el aspecto emotivo.
En Cáncer se producen la revelación de sí mismo, dijimos al tratar el primer Decanato, pero en ese estadio no existe aún la conciencia de una organización interna. Se trata de un sí mismo vago, portador de un potencial. En Escorpio surge la conciencia de una organización humana funcionando y la persona se siente tentada de utilizar todas las fuerzas del universo para asegurar el buen funcionamiento de esa entidad. Por ello Escorpio es el signo del egoísmo en su más exaltada expresión.
En el segundo Decanato de Cáncer, los trabajos de anticipación sobre las realidades escorpinianas producirán como un sueño, en el que la persona contemplará la imagen de algo que aún no existe en la realidad. Nada resulta tan perfecto como imaginar una estructura funcionando, y bien lo vemos en las novelas, en las que el autor imagina una historia que termina bien o mal, pero en la que todo cuadra perfectamente. Es en la realidad en la que no cuadran. Es decir, cuando la persona viva realmente en el terreno de Escorpio, verá en su propio sistema emotivo todo lo que no marcha. Pero contemplando utópicamente desde otro mundo, la persona del segundo Decanato se verá perfecta y sentirá hacia sí esa adoración que inspira la perfección. Nancy Reagan ha nacido con el Sol situado en este Decanato.
El Cáncer de este segundo Decanato será, pues, esencialmente la persona que se idealiza. No es el Narciso que se enamora de su propia realidad, sino la persona que se identifica con un sueño, que cree ser alguien que aún no es, que cree poseer unos sentimientos que aún no posee. Se encuentra identificada con su polo ideal, y como sus coetáneos no la verán tal como ella se ve, su defensa consistirá en inhibirse de la realidad para refugiarse en el sueño.
Esa huida de lo real, en el terreno profesional, la pondrá en contacto con todo lo que representa una ficción: cine, televisión, novela, teatro, decoración en el sentido de que crea un marco ideal dentro de un ambiente ordinario.
Por otra parte, la contemplación de sus esquemas interiores aún no estructurados, hará que pueda ver también los macrocósmicos, a través de la idealización que representa la filosofía, las matemáticas, las ciencias abstractas.
Los nativos del segundo Decanato aman profundamente, desean profundamente, y cuando ese espacio está muy acentuado por la presencia de planetas o de aspectos, esas personas pueden alcanzar índices pasionales extremos que les abrirán la puerta a toda clase de dramas.
Los buenos aspectos sobre este Decanato han de darle a este nativo un considerable poder idealizador, que utilizará en el dominio de las creaciones artísticas o en otro tipo de creaciones, según los planetas actuantes en este Decanato y según la posición que ocupe en el mundo. Citemos como ejemplo de esa dinámica al Sha de Persia, que tenía Júpiter ubicado en este Decanato. Quiso convenir un país musulmán, habitado por un alma arcaica, en un país occidental dotado de todas las «ventajas» que da el progreso técnico. Ya sabemos a dónde le condujo esa empresa utópica.
Los malos aspectos sobre este Decanato han de producir duras caídas, como la experimentada por el Sha, de modo que cuanto más se encumbra la persona en sus ficciones, más fuertemente se siente el contraste con la realidad. Es decir, los malos aspectos acentuarán el divorcio entre el modo de ser real y el modo de ser ideal con el que se identifica. Construyéndolo todo alrededor de una entidad que aún no tiene existencia más que en sueños, es como si edificara castillos en el aire, no asentados sobre una realidad firme, y esos castillos estarán a la merced de la primera brisa que los desmoronará.
Según la procedencia de esos malos aspectos, la persona puede sentirse impulsada a buscar la venganza por las afrentas que haya podido recibir y esa venganza puede ser muy cruel. Tenemos otro personaje que puede ayudarnos a comprender este Decanato: es Vladimir Putin con Urano en el segundo Decanato cuadrado con el sol, mercurio, Neptuno y Saturno.
Cáncer es el signo de la imagen y de su consecuencia, la imaginación. Los sentimientos de los Cáncer se constituyen en imágenes internas que, en el segundo Decanato, adquieren mucha fuerza, dándoles una visión anticipada de lo que sucederá, o de lo que creen que va a suceder, reaccionando a veces ante el supuesto suceso antes de que se produzca. Ello hace que su comportamiento sea imprevisible, porque se basa, no en hechos reales, sino en fantasías o en visiones internas. Como esas construcciones ideales solo son posibles en el mundo de lo ideal, es preciso orientar esas personas hacia el arte, de acuerdo con las aptitudes que sus temas particulares indiquen, ya que generalmente sus construcciones en tierra firme, por bonitas y sugerentes que sean, no aguantarán.
Tercer Decanato de Cáncer
El tercer Decanato de Cáncer cubre los grados que van de 20 a 30 del signo, es decir, los nacidos del 13 al 22 de julio (aproximadamente). Es el Decanato Vav, regido por Júpiter, que es al mismo tiempo el regente de Piscis, signo Vav de Agua. En el orden sefirótico, lo rige Binah. En el Tarot es el domicilio del tres de copas. Es un Decanato de anticipación o de futuro-futuro.
En este tercer Decanato, como en el anterior, se realizarán también trabajos de anticipación. En este espacio las experiencias emotivas se presentarán con una tal fuerza, que no las podrán rehuir. Estarán siempre navegando entre dos dramas, que ellos mismos se crearán a fin de experimentar emociones. No es que lo hagan conscientemente, pero por su forma de proceder tendrán tendencia a vivir situaciones tensas, con sus padres, con sus cónyuges, con sus hijos, con sus amigos y sus ligues; allí donde pongan los pies, la tormenta no tardará en aparecer. Ello es debido a que las dificultades ayudan a avanzar más deprisa y como estas personas han elegido un Decanato de futuro-futuro, es como si vivieran en tierra de nadie, debiendo desarrollar el trabajo de Cáncer y el de Piscis a la vez.
Si la persona del segundo Decanato vivía anticipadamente el amor de sí misma, propio del Escorpio, el adscrito al tercero, saltándose esa etapa de la propia estimación, vivirá el amor a los demás, hacia los que volcará todo el flujo de los sentimientos que recibe de los manantiales cósmicos.
Así pues, la fuerza primordial de los sentimientos se encuentra aquí unida a esa otra fuerza que en su momento surgirá y que, con el ímpetu de una catarata, hará que el nativo precipite esos sentimientos sobre los demás, anegándolos, por así decirlo, con su amor.
Siendo esto así, la persona con este Decanato muy activado por la presencia de planetas, será un mejor elemento de tránsito para la fuerza emotiva, que penetrará en ella para ser descargada al instante. Sabemos que la abundancia en la disponibilidad de una determinada materia cósmica depende de la utilización que hagamos de dicha materia. Si esta persona descarga sus sentimientos por doquier, atraerá hacia ella cantidades considerables de materia sentimental, de modo que se convertirá en un manantial inagotable de energías emotivas.
En Piscis, el amor que se derrama tiene un móvil, simbolizado por esa flecha lanzada al aire, que es la imagen del Zain, letra hebraica formada con los materiales de este signo. Dicen los cabalistas que es una flecha lanzada a todos los posibles, dando lugar a la indeterminación cósmica, pero esto debe interpretarse en el sentido de que Piscis es un signo abierto a la emergencia de la emociones en todas las direcciones posibles; es un signo en el que las emociones explotan, podríamos decir, como si de una bomba se tratara.
Pero en particular, cada persona adscrita a ese signo orienta su flecha hacia un objetivo preciso: aquel que corresponde a su módulo interior, desarrollado en el período precedente, es decir, en la etapa correspondiente a Escorpio. Esta orientación de los deseos no le será posible hacerla a la persona del tercer Decanato de Cáncer, puesto que la etapa interiorizada de Escorpio no ha sido llevada a cabo. Al no existir unos patrones interiores, no puede existir un objetivo exterior, de modo que la fuerza emotiva será descargada por esta persona indiscriminadamente, obedeciendo a impulsos planetarios que vayan activándose en ella.
Para saber, pues, hacia dónde descargará el torrente de sus sentimientos, tendremos que estudiar con detenimiento su Horóscopo natal y ver luego, en los tránsitos planetarios, el predominio sucesivo de planetas, ya que cuando existe un plan interno, todas estas energías pueden guardarse en conserva y ser utilizadas para la ejecución del plan, pero cuando esa voluntad interna no existe, las fuerzas se van descargando a medida que se reciben.
Los buenos aspectos sobre este Decanato harán que la persona se entregue sentimentalmente a causas que producirán un crecimiento armónico de su conciencia. Esas causas pueden ser de orden muy diverso y cambiar según sea el planeta dominante en aquel momento. Tendremos así que esa persona no podrá ser fiel a una causa, a un movimiento, a un ideal o a una persona, puesto que se verá impulsada, al ritmo de los flujos astrales, a dar su fidelidad de un modo total al valor activo en aquel momento en su cielo. Ello no le impedirá volver a sus antiguas fidelidades cuando vuelva a reinar el impulso que la llevó a ellas, de modo que clínicamente veremos a esta persona retornar a lo que un día amara y dedicarse a ello con abnegación.
Los malos aspectos turbarán la pureza de los sentimientos de Cáncer y la exteriorización sentimental se hará bajo el impulso de las aguas amargas. Es decir, la persona prestará su apoyo a todo lo que es turbio, innoble, oscuro, violento, difícil. También su fidelidad cambiará de horizonte, pero, como suele decirse, saldrá de Guatemala para entrar en «Guatepeor». Tenderá a ser el sostén incondicional de todo lo que se opone al orden, a la luz, a la unidad, dando su enorme fuerza emotiva a los movimientos, grupúsculos, personas que, en la tierra, combaten contra la representación material de tales valores.
Al mismo tiempo, esos malos aspectos pueden acentuar el dramatismo de sus experiencias, de modo que estos Cáncer se verán obligados a trabajar con los sentimientos, las pasiones; sabrán lo que es la fuerza de las emociones y estarán en condiciones de poder juzgar de este modo que las emociones han sido sometidas y puestas al servicio del yo divino, y que la solución no consiste en excluirlas de buenas a primeras.
La principal cualidad de los Cáncer es la imaginación, esto es, la capacidad de construir imágenes a partir de una realidad determinada, montándose una película (como el director de cine Ingmar Bergman) con final feliz o desgraciado según la disposición de las fuerzas planetarias en sus temas y según el Decanato en el cual se encuentran. Ya hemos visto que los del tercero son los que mejor llevan esas películas internas más allá de lo real. Por consiguiente serán excelentes fabuladores y por poco que tengan un Mercurio bien aspectado, pueden ejercer como novelistas, guionistas y en todas las profesiones en las que tenga que utilizarse la imaginación. La actividad literaria es muy recomendable para ellos, ya que si proyectan sus imágenes internas sobre temas de ficción, evitarán que esos guiones suyos giren en torno a personas de su familia y aprenderán a manejar los sentimientos gracias a la acción de personajes imaginarios, y no siendo ellos su propio conejillo de indias. De esa forma su vida se verá desdramatizada. Pueden ganar mucho dinero con su actividad, puesto que su Casa II se encuentra en Leo, el signo que rige el oro.
Hay que tener en cuenta que el tercer Decanato de los signos cardinales es siempre un lugar incómodo para vivir, porque al estar avanzada a su tiempo, la persona pretende estar en un futuro que no existe y eso le hace sentirse desplazada, como fuera de lugar, como preguntándose: ¿qué hace una persona como yo en un sitio como este? Además, al sentir la necesidad de avanzarse a las cosas, carecerá de paciencia para esperar a que sucedan a su tiempo. El ideal es dirigir a estas personas hacia actividades que entrañen futuro, que las lleven más allá, aunque sea a través de Internet o a través de la ficción.