Virgo es el sexto signo del Zodiaco constituido y el último del Zodiaco constituyente (por Elementos). La persona que «trabaja» en Virgo ha pasado antes por el ciclo de Fuego (Aries-Leo-Sagitario), en el que aprendió a desplegar su voluntad. Por el ciclo de Agua (Cáncer-Escorpio-Piscis), en el que se ha hecho experta en el manejo de los sentimientos. Por el ciclo de Aire (Libra-Acuario-Géminis), en el que ha trabajado a fondo con las ideas y está terminando el ciclo de Tierra, en el que entró por Capricornio, constituyendo la sociedad, gozó de lo material en Tauro, y ahora le toca desprenderse de la materia para volver a empezar un nuevo ciclo a partir de Aries y con una nueva experiencia programada por su Yo divino.
A nivel anímico, es la época de las grandes rebajas, de la liquidación existencial, el momento de desprenderse de todo lo inútil, de todo lo superfluo y de lo que signifique una ligazón a la materia. Virgo es, pues, el viejo del Zodiaco, es ese anciano de los días, que a veces aparece en las meditaciones y que representa nuestro pozo particular de sabiduría.
Antes de dar por finalizado un gran ciclo de experiencias, se procede a una gran recapitulación y síntesis de todo lo vivido anteriormente, de modo que la vida de los Virgo tomará un cariz muy distinto si la contemplamos desde los veinte años que si lo hacemos desde los cincuenta.
Poco a poco, a medida que van viviendo, van accediendo a estadios de conciencia por los que pasaron anteriormente, y de un año a otro reciben inoculaciones de experiencias procedentes de otras vidas hasta ponerse al día, por así decirlo, una vez recuperado su potencial anterior.
La experiencia que les toca vivir en la presente existencia consiste en desprenderse de la materia, de los valores materiales que puedan poseer. Esto resulta muy duro, porque la estima de la sociedad depende de esos valores y sin ellos se sienten como desnudos. Por ello Virgo es el signo más incómodo de vivir de todos los que pueblan el Zodiaco y es el que mayor número de inadaptados produce.
El Ego superior (o personalidad espiritual) de este nativo le infundirá un afán de renuncia a la riqueza, al poder, a los placeres mundanos; porque ese «abuelito zodiacal» ya no está para estos trotes. Su misión profunda consistirá en desligarse de todo, en sentar en su regazo a sus numerosos nietos, -que puede ser cualquiera que no haya alcanzado este signo terminal-, para contarles sus historias, sus batallitas; para transmitirles su patrimonio vivencial y ayudarles así a alcanzar el punto en el que él se encuentra, de la mejor forma posible.
Ser Virgo implica, pues, estar dispuesto a servir, a ser útil a los demás; implica ser capaz de prescindir de la fama y de la gloria precisamente cuando uno más se la merece por habérsela ganado a pulso. Y esta actitud conlleva una gran humildad, de la que sin duda harán gala los nativos que sepan responder a las vibraciones superiores del signo.
El paso siguiente a su alejamiento de la materia será lógicamente un acercamiento al espíritu. La dinámica del signo lleva a los que operan en él a la búsqueda de los valores filosóficos y a la adquisición de la sabiduría. El signo está regido por el Mercurio filosófico, como decían los alquimistas, y ese Mercurio les dota de una inteligencia excepcional que les permite contemplar todas las cosas desde una cierta altura.
Pero ellos, en lugar de asumir el papel de sabios del Zodiaco y de ser faros de luz para los demás, lo que a menudo tratan por todos los medios es de conservar sus posesiones materiales, y es ahí donde tienen la partida perdida de antemano, ya que, en la medida en que lo consigan, estarán actuando en contra de la corriente de su signo y su vida se convertirá en una lucha constante por defender algo que las fuerzas naturales van degradando inexorablemente.
Ello hará que estén constantemente atareados, que casi no puedan tomarse vacaciones y que vayan por el mundo jadeantes y preocupados. Cuando comprenden que lo suyo no son los negocios, sino la adquisición de la sabiduría, aparece en ellos el sosiego y su inteligencia se incrementa por momentos, porque, al estar haciendo lo que deben, reciben asistencia de las fuerzas de la naturaleza.
El nativo de Virgo tendrá tendencia a observar lo pequeño, lo microscópico, a desmenuzar mentalmente la materia, a intentar comprender el macrocosmos a través del microcosmos. Estará dotado de una gran capacidad de análisis y de síntesis, pudiendo ser el clásico científico de laboratorio capaz de pasarse varias noches sin dormir frente a un tubo de ensayo o frente a una pantalla de ordenador o de móvil.
Es además perfeccionista hasta la médula. Si pertenece a la élite espiritual de su signo comprenderá, tras el estudio pormenorizado de lo infinitamente pequeño, que el perfecto orden que ha podido observar en la naturaleza o en sus probetas, emana de un orden superior, de algo que es origen de todo lo creado, y acabará acercándose a Dios.
Para el Virgo común, la película será muy diferente y tendrá tintes tragicómicos. Al darse cuenta, -inconscientemente en la mayoría de los casos-, de que tiene que abandonar la materia y todas sus ventajas, se negará a ello agarrándose desesperadamente a sus posesiones y, si se producen malos aspectos, su avaricia puede alcanzar proporciones épicas. Y teniendo en cuenta que los procesos mentales no asimilados se somatizan, este afán de no soltar nada puede hacer de él un estreñido crónico. Los contenidos, -físicos y mentales-, que no encuentren salida se acabarán pudriendo en su interior, produciendo alguna enfermedad, por eso le tiene tanto miedo a los virus.
Aunque también puede ocurrir que en realidad su condición de enfermo solo esté en su mente. Su hipocondría y su afán de brindar descripciones pormenorizadas de sus procesos fisiológicos, pueden valerle a menudo la burla de sus allegados.
Si no es consciente de sus mecanismos internos, el drama de este nativo será que cuanto más se agarre o se apegue a sus posesiones, más se desmoronarán estas. Si no sabe proceder al derribo a nivel interno de forma voluntaria, este se manifestará como motivo principal de su vida: lo que emprenda carecerá de consistencia, un negocio, una relación, cualquier cosa.
A pesar de que Virgo es el signo de la muerte del placer, de las ilusiones, del entusiasmo, existe para el interesado una forma de acceder a estas sensaciones, consiste en combinar placer y desprendimiento, gozo y servicio; en gozar dando, brindando generosamente sus conocimientos, sus sentimientos o su energía física en provecho de aquellos que lo necesiten, subordinándose con humildad y modestia y ofreciendo su pesada carga experimental sin pedir nada cambio. Si actúa de esta forma, estará cumpliendo a la perfección con su cometido humano, estará utilizando adecuadamente las energías de que dispone y, por lo tanto, estas no le perturbarán creando los estados patológicos típicos del signo.
Su tarea esencial consiste en quedar en paz con todo el mundo. A lo largo de los cuatro ciclos que ha vivido, -los de Fuego, Agua, Aire y Tierra-, ha dejado deudas pendientes que ahora deberá liquidar antes de pasar a un nuevo gran ciclo evolutivo. Por ello los de Virgo tropiezan siempre con servicios hasta el último momento. Cuando parece que todo se soluciona, surgen los obstáculos, los inconvenientes, las dificultades que ellos mismos han generado y que les obligan a frenar el ritmo de su obra. Es muy importante que liquiden lo pendiente, porque no podrán empezar un nuevo programa si les quedan asuntos por resolver. Por ello lo esencial para los Virgo es que se armen de paciencia, aunque no suelen ir sobrados de ella.
Primer Decanato de Virgo
El primer Decanato de Virgo cubre los grados que van de 0 a 10 del signo, es decir, los nacidos del 24 de agosto al 2 de Septiembre (aproximadamente). Es el Decanato Yod, regido por Saturno, que rige al mismo tiempo a Capricornio, signo Yod de Tierra. En el orden sefirótico está regido por Netzah. En el Tarot es el domicilio del siete de oros. Es un Decanato de recapitulación o pasado-pasado.
En este Decanato se realizan, además de los propios del signo, trabajos recapitulatorios, correspondientes a la etapa de Capricornio. Hemos visto que el primer Decanato de Tauro era recapitulatorio de los trabajos que no fueron realizados en Capricornio (en otra existencia). En Virgo las cosas no serán distintas y los planetas en ese sector indicarán que también se recapitula, pero en condiciones muy distintas, ya que si Tauro representa la etapa de los goces y el problema es que la persona, en lugar de disfrutar de su labor pasada, se veía obligada a trabajar, Virgo representa la etapa de liberación de lo material, de desprendimiento de la materia, de modo que mientras una fuerza lo empuja a perder las posesiones materiales, otra fuerza impulsa imperativamente a construirlas, a organizarlas.
Si juntamos estos dos significados, tendremos que estas personas trabajarán en la demolición-construcción, serán de algún modo especialistas en construir sobre ruinas, tanto en un sentido real como figurado. La idea que preside estos trabajos es la de que en lo viejo, lo usado, subyace un potencial con el que generar una nueva vida, así como la fruta contiene la semilla de la que saldrá un nuevo árbol.
Cuando se llega al estado final, que es el signo de Virgo, nos espera una nueva juventud, con experiencias nuevas, en la que dispondremos de una nueva mentalidad y viviremos nuevos sentimientos.
Pero volviendo a lo tratado en el punto anterior, ya tenemos planteados los elementos del drama de ese virginiano vapuleado entre la necesidad de abandonar lo material y el afán por construirlo. Ya no se encuentra en la etapa de los goces, pero aún le quedan muchos de los recursos de esa etapa de Tauro, recursos a los que renunciará o que se le irán de las manos a pesar de sus esfuerzos por conservar lo que ha de salir.
Esta situación, tragicómica por excelencia, inspira a menudo la risa a quienes observan ya que será la persona que construirá casas que serán ocupadas por terceras personas. Quien ahorrará para comprar un piso y cuando lo consiga, se verá obligado a cederlo a un inquilino que será quien lo disfrute. De un modo u otro construirá algo de lo cual no podrá disfrutar.
Por otra parte, ya dejando de lado sus vinculaciones con el pasado, este Decanato produce las semillas de la desagregación; es decir, la persona está plantando su renuncia a los valores materiales, y esa actitud puede ser consciente, dando lugar a la persona saciada de placeres materiales y que busca en el mundo de las formas una verdad que le inspira su proximidad al nuevo ciclo, el de Fuego, del que se encuentra ya muy cerca (ya que el signo que sigue a Virgo en el Zodiaco constituyente es Aries). O bien estas semillas actuarán inconscientemente, a pesar de ella, impulsándola hacia actitudes o hacia negocios que llevan en sí el germen de la descomposición.
El punto de arranque material es firme, la persona dispone de medios económicos. Lo que carecerá de firmeza, será el punto de llegada. Nada termina con la muerte, sino al contrario, la muerte es una renovación. En este primer Decanato se procede a dar una nueva vida a aquello que parecía destinado a desaparecer.
En términos reales, esto puede dar a la persona que construye sobre ruinas, en castillos antiguos, fortalezas medievales, ruinas arqueológicas, otorgando un valor estético a lo que ya no puede servir como vivienda o para hacer la guerra. Encontraremos aquí al restaurador, al anticuario, a todo aquel que saca una nueva idea de lo viejo, prolongando su vitalidad.
En el campo de las ideas tendremos a quien busca en filosofías antiguas ideas nuevas con las que elaborar el porvenir, o a quien reactiva viejos sentimientos y pone en ellos razones para que vuelvan a inspirar. Van a parar también a ese Decanato aquellos que no han edificado lo que debían edificar cuando se encarnaron bajo los signos de Capricornio y de Tauro, y mientras llevan a cabo la tarea de demoler con una mano, construyen y edifican con la otra. Están ahí para salvar de la muerte lo que no se resigna a morir.
Saturno, como regente de este Decanato, al igual que lo es de Capricornio, al unir sus vibraciones a las de Mercurio, regente de Virgo, da a esos nativos una profundidad y un rigor a sus ideas, que hace que todo el mundo las entienda, dando lugar al profesor por excelencia, a quien domina el arte de enseñar, permitiendo así al pensamiento subsistir y prolongarse a través de las edades.
Con buenos aspectos, la persona comprenderá la situación, aunque no descubra las oscuras motivaciones que la han conducido ahí, y se convertirá en un filósofo, extrayendo de las cosas su más allá, renunciando a los placeres materiales para quedarse con su esencia.
Los malos aspectos sobre este Decanato han de producir una salida forzosa de las realidades materiales, pero no una salida inmediata, sino en una etapa tardía de la vida, puesto que plantará las semillas de la ruina y quizá tenga el dolor de verla perpetrada cuando ya se dispone a salir de este mundo, cuando sus hijos se encuentran en la flor de la vida y acusan al familiar de no haber actuado como ellos lo hubiesen hecho y de haber sido el responsable de su ruina.
Se trata, pues, de un Decanato de humillaciones, en el que es imprescindible construir a destiempo, y si esa construcción en Capricornio era un placer, en Virgo será un servicio obligatorio, ya que si está inscrita ahí significará que tampoco se realizó cuando la obligación apareció en Tauro, en un momento en que construir todavía podía ser una fuente de placer.
Se presenta, pues, la tarea por tercera vez y ya sabemos que a la tercera va la vencida, o sea, que la obligación de realizar la experiencia de las edificaciones pasa a la fase Vav, la cual implica exteriorizar el deber a la fuerza. El ministro español Pedro Solbes, Fernando Fernán Gómez y Teresa de Calcuta han nacido con el Sol en este primer Decanato de Virgo.
Segundo Decanato de Virgo
El segundo Decanato de Virgo cubre los grados que van de 10 a 20 del signo, es decir, los nacidos del 2 al 12 de Septiembre (aproximadamente). Es el Decanato He, regido por Venus, que rige al mismo tiempo Tauro, el signo He de Tierra. En el orden sefirótico está regido por Hod. En el Tarot es el domicilio del ocho de oros. Es un Decanato de recapitulación o pasado.
En este Decanato se realizan, además de los propios del signo, trabajos de recapitulación correspondientes a la etapa de Tauro. La palabra clave de Tauro es gozar; la de Virgo es desprenderse. Ello da una persona a la que le es otorgado un plazo para gozar de algo que ha de serle ineluctablemente arrebatado cuando los días de ese plazo se cumplan.
Van a parar a este Decanato los nativos que no tuvieron todas las satisfacciones que les hubiera correspondido cuando nacieron bajo el signo de Tauro (en otra vida). Quizá por abnegación, compartieron sus riquezas con otros, o por una razón u otra no gozaron como tenían que gozar y se les concede ahora ese tiempo de disfrute complementario.
Son personas cuyos bienes se ven amenazados y quizá los legítimos herederos se los reclamen ante los tribunales, pero estos fallan a su favor, no definitivamente, sino concediéndoles el usufructo por un tiempo. Son personas que viven de sus rentas, pero con una amenaza pendiente que pesa constantemente sobre ellos.
Diremos que en la vida de la persona ha quedado un placer pendiente; un goce que, por las razones que sean, no se realizó a su debido tiempo y que ahora debe ser vivido. Pero, como las frutas que aparecen sobre el mercado fuera de temporada o que son conservadas en cámaras frigoríficas, tampoco ese placer tendrá el sabor que hubiese tenido de presentarse en su estación. De algún modo esta persona lo vivirá en situación como de emergencia, con un pie en el estribo, puesto que la dinámica de Virgo la lleva ineludiblemente al abandono de las realidades materiales.
Por otra parte, al tratarse de un signo terminal, los placeres de Virgo no pueden sino presentarse al final de los ciclos: en la etapa final de la vida, paro también en la etapa final de cualquier iniciática que la persona emprendiere.
Tenemos pues, por un lado, desprendimiento de los valores materiales, de buen grado o por la fuerza. Por otro, goces materiales que vienen en forma de abundancia, pero una abundancia que ya no satisface, de modo que el placer es nostálgico: es un placer que fue y que por el recuerdo que se tiene de él aún produce algo de gozo.
Con buenos aspectos, los planetas en ese Decanato han de producir el mantenimiento de una situación material que parecía irse a pique y que aguanta, sin que se vea hasta cuándo, porque la dinámica del signo no permite tampoco crear la prosperidad. Simplemente la cosa va tirando.
Con aspectos negativos, la exigencia de placer por parte de la persona será más acentuada, pero como al mismo tiempo cobrará más dinamismo la fuerza del signo, la propensión a «exteriorizar» lo material también será más fuerte, y tendremos que cuanto más lucha por prolongar la vigencia de lo que posee, más las cosas le ruedan mal y le obligan a soltar lastre.
El placer le vendrá en plena guerra, en la trinchera. A nivel psicológico producirá la figura del avaro, que conserva unos bienes materiales, en los que fija su felicidad, pero su goce es puramente simbólico porque debe luchar contra la corriente que lo impulsa a gastarlos, encarnada en sus familiares.
Aquí tendremos a menudo también al gran estreñido, a quien no quiere soltar lo que ha conseguido introducir en su organismo. A nivel emotivo, se desarrollará la dinámica placer-dolor, puesto que realmente en este Decanato están estrechamente asociados al placer de gozar y el dolor de tener que renunciar a esos goces tardíos. Hay en este Decanato una forma sublime de expresión y es la de velar por el placer de los demás. En esta fórmula, goce y desprendimiento se encuentran fundidos y la persona puede poner su capacidad de organización al servicio de la sociedad y convertirse en algo parecido a un ministro de bienestar social.
Los segundos Decanatos de los signos de Tierra se encuentran muy estrechamente vinculados a la idea de los goces, de modo que en el segundo Decanato de Capricornio tendremos al que planea los placeres de la sociedad, diseñando los edificios que cobijarán esos goces. Los del segundo Decanato de Tauro los financiarán y los disfrutan al mismo tiempo. Y los del segundo Decanato de Virgo proceden a su organización de cara a la sociedad, organizando preferentemente los goces de la tercera edad, es decir, de aquellos que ya no están en situación de gozarlos.
La acción combinada de Venus, el regente del Decanato, con Mercurio, el regente del signo, hace que estos nativos se expresen con gran belleza y que sea un placer escucharlos. Han heredado de Tauro el sentido del arte y su sabiduría y profundidad de pensamiento puede convertirlos en grandes escritores, capaces de cautivar al público.
Tercer Decanato de Virgo
El tercer Decanato de Virgo cubre los grados que van de 20 a 30 del signo, es decir, los nacidos del 13 al 22 de septiembre (aproximadamente). Es un Decanato Vav, regido por Mercurio, que rige la totalidad del signo. En el orden sefirótico está regido por Yesod. En el Tarot es el domicilio del nueve de oros. Es un Decanato de presente.
En este Decanato se realizan los trabajos propios del signo. las personas inscritas en este Decanato se encuentran en el final ineluctable de un ciclo. Se sienten viejas en experiencias y prestas a desprenderse de un pasado glorioso que saben que no ha de volver. Como han pasado por todas las estancias que producen las diversas experiencias, se encuentran en condiciones de sintetizar lo que han aprendido. Para ello necesitan soledad, estar fuera del bullicio, de modo que en este Decanato se encontrarán los que buscan laboratorios para experimentar, cárceles en las que recluirse o santuarios en los que poder extraer el pensamiento que han acumulado en sus distintas etapas.
Al hablar de Virgo hemos asociado este signo al Dr. Fausto, aquel sabio que después de conocer todo lo que podía dar de sí la observación del mundo material, vende su alma al diablo para que le procure la felicidad que no había conocido. Aunque el Dr. Fausto, en ese aspecto, está mejor ubicado en el segundo Decanato de Virgo, el de los placeres pendientes, pero en el aspecto sabiduría pertenece a este tercer Decanato.
Los nativos de este Decanato vivirán como en un concentrado de experiencias relacionadas con los doce signos, con episodios amorosos, otros intelectuales; ora sean guardianes de la moral, ora gentes de negocios. Pero esos perfiles serán pasajeros. Es decir, lo serán si siguen fielmente la dinámica del signo, ya que una de esas experiencias pueden haberlos marcado tan profundamente que se queden anclados en ella al recapitularla, y se vean obligados después a repetir curso.
En este Decanato, el nativo aprenderá que todo tiene un principio y un final, que nada es eterno, y que el ser humano, en su recorrido cíclico por el Zodiaco, no puede guardar eterna fidelidad, ni a los sentimientos, ni a las ideas; ni siquiera a los principios morales, porque todo evoluciona y lo que era bueno en un momento dado, ya no lo es tanto en otro.
La persona del tercer Decanato no está atada a nada ni a nadie. Si entra en una asociación o en un partido, no será por mucho tiempo. Tampoco sus alianzas sentimentales serán duraderas, porque se encuentra asentado en la transición y está programado para pasar por la vida sin atarse.
Dotado de una inteligencia superior, hecha de vivencias, contemplará las ilusiones de los que transitan por los lados inferiores del sendero con mucha filosofía, porque él ya conoce lo que sucede después y a menudo les arroja un vaso de agua fría. Al final, opta por callar y buscar la comunicación con los que están a su mismo nivel, pero como esos también callan y se aíslan, acabará buscando un lugar de reposo desde el cual poder pensar en el mundo de mañana, el escenario de su próxima encarnación.
Los aspectos positivos sobre este tercer Decanato han de aportar a la persona facilidad para elaborar sus conclusiones. Los planetas activos en los distintos puntos del Horóscopo proyectarán sobre ella las vivencias del pasado, vivencias relacionadas, naturalmente, con las posiciones que estos planetas ocupan o con los tránsitos y progresiones que tengan lugar. Esa «voz» del pasado ha de permitir al nativo expresar la síntesis del mensaje elaborado cuando se encontraba viviendo a todo gas la etapa correspondiente al programa que el planeta, con su posición actual, le evoca.
Si son muchos los planetas que forman buenos aspectos con el tercer Decanato de Virgo, ello nos indicará que la persona llevará a cabo muchas actividades y muy diversas. Ello le impedirá concentrarse en un solo tema y profundizar en él. Pero si es uno solo el planeta que forma buenos aspectos, ello será indicio de una dedicación exclusiva a un tema que puede constituir su gran obra.
Por ser un Decanato de síntesis, el tercero de Virgo señala siempre que la persona ha de realizar una obra importante para el desarrollo del ser humano, de la sociedad, de la humanidad. Podemos comparar este tercer Decanato al último curso universitario, en el que se le pide al estudiante un trabajo final de curso.
Los nativos del tercer Decanato tienen que elaborar su tesis, sobre todo cuando su Ascendente se encuentra ubicado en ese sector, ya que ello nos indica que la persona trabaja en él a nivel de Malkuth, o sea, elaborando en firme, de una manera material, el programa de ese espacio zodiacal. Esa tesis tiene que ser vivida, naturalmente: no se trata de llenar unas cuartillas con sus conclusiones. Puede hacerlo, claro está, y escribir libros de ciencia, pero si no es capaz de vivir sus conclusiones hasta sus últimas consecuencias, que no espere obtener el título de Doctor: tendrá que repetir la experiencia y volver a encarnar con el mismo programa que aquí concluye.
Los malos aspectos distraerán considerablemente al sabio en su labor. También los planetas que forman estas disonancias son «voces» que claman el pasado, pero se trata aquí de experiencias que no fueron vividas a fondo y que reclaman protagonismo. El sabio deberá abandonar su obra y experimentar de nuevo aquello que no terminó, a fin de poder sacar las debidas conclusiones, sin lo cual le será imposible elaborar su tesis. Ya tenemos aquí a nuestro Dr. Fausto dejando el laboratorio y volviendo al mundo de la mano de Mefistófeles para vivir la experiencia inconclusa.
Los principales aspectos fuertes que ese tercer Decanato recibe proceden del tercer Decanato de Sagitario (cuadratura), del tercer Decanato de Piscis (oposición), y del tercer Decanato de Géminis (cuadratura). De Sagitario le vendrá la exigencia de una prueba moral, que no consiguió pasar satisfactoriamente en su momento. Dejó esta signatura pendiente y deberá aprobarla. De Piscis le vendrá una prueba sentimental, la más difícil de vivir sin duda, puesto que la oposición cristaliza los acontecimientos, que aparecen en nuestra vida expresados en forma concreta. La persona deberá vivir experiencias sentimentales que desdeñó en su momento y, mitad por obligación y mitad porque le gustan, quizá nuestro Dr. Fausto abandone su plaza fuerte del laboratorio o del santuario para complacerse en la historieta sentimental o en un asunto de sexo, como ocurría en la película de Marlene Dietrich, El Ángel Azul, en la que veíamos como una cabaretera seducía a un profesor de moral que abandonaba su cátedra para convertirse en payaso de circo en que actuaba la seductora. Los malos aspectos procedentes de Piscis representarán siempre una amenaza para nuestro doctor de verse convertido en payaso.
De Géminis, en cuadratura de retorno, le vendrá la exigencia de confrontarse con ciertas ideas que emitió en un pasado y que no se adecuaban a la realidad. Una prueba de puro trámite, fácil de resolver desde las alturas en que se encuentra.
Hemos dicho que en este tercer Decanato se trata de vivir la tesis y no de escribirla, pero los que viven las realidades de este sector del Zodiaco desde sus tres primeros grados: 20 a 21, 21 a 22 y 22 a 23, serán los reveladores del designio que este Decanato encierra y será a través de la mente que llegarán a la realización del programa. Los que se encuentran en los tres grados intermedios: 23 a 24, 24 a 25 y 25 a 26, vivirán el programa a través de sus sentimientos, que deberán medirse con las circunstancias. Los que lo viven desde la perspectiva de los grados 26 a 27, 27 a 28 y 28 a 29 serán los grandes institutores de los medios para alcanzar la finalidad del Decanato. Los que viven desde la perspectiva del último grado (29 a 30) ya están con un pie en otro mundo, trabajando en las modificaciones introducidas en el universo por el hecho de que ellos hayan llegado al final de un ciclo de experiencias.
El Mercurio que rige este Decanato es el Mercurio filosófico de los alquimistas, el que preside en la fabricación del oro y que aparece en la culminación de la gran obra. Cuando la sociedad funcione de acuerdo con las pautas cósmicas, serán esos nativos quienes organizarán la vida, ya que, habiendo pasado por todas las circunstancias zodiacales posibles, son los que están mejor preparados para dirigir el proceso evolutivo de la sociedad.
Virgo es el final de un gran ciclo y luego todo vuelve a comenzar a partir de cero. Por ello no puede darse un valor absoluto a lo que acabamos de decir sobre estos nativos, puesto que un Virgo puede encontrarse en su ciclo cien, y un Aries estar en el ciclo doscientos, de modo que este último habrá acumulado más sabiduría que el primero.
La principal virtud de los nativos de Virgo es su sabiduría y su capacidad de síntesis. Su principal defecto, su inconstancia y dispersión. El financiero Mario Conde ha nacido con el Sol en este tercer Decanato.