Los signos y sus Decanatos

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Los signos y sus decanatos

Tauro y sus Decanatos

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El saludo entre los miembros de la Fraternidad Rosacruz es: «que las rosas florezcan sobre tu cruz», queriendo indicar con ello que se desea al adepto que llegue pronto a la culminación de la Obra. Es lo que sucede en Tauro. Aunque en el orden de los signos del Zodiaco constituido figure en segundo lugar, en el proceso creativo (en el zodiaco constituyente) es el undécimo. Antes de llegar a las dulces colinas de Tauro, el peregrino ha tenido que transitar por los signos de Fuego: Aries, Leo y Sagitario; de Agua, Cáncer, Escorpio y Piscis; de Aire, Libra, Acuario y Géminis y finalmente por Capricornio, signo Cardinal de Tierra que lo introduce en los misterios del mundo material. 

Ha vivido cuatro ciclos de experiencias y conoce casi a la perfección el Programa que su Yo Divino concibiera cuando lo lanzara, encarnaciones atrás, a vivir experiencias bajo el signo de Aries. Ha sufrido mucho aprendiendo, primero el aspecto moral del Programa, después su aspecto emotivo, luego el intelectual, para finalmente construir en firme, bajo el signo de Capricornio. 

Ahora, por fin, ha llegado el momento de disfrutar de un bien merecido descanso. Tendrá la oportunidad de gozar placeres estéticos, sensuales, intelectuales y materiales. La figura social de este signo en toda su pureza es la del banquero, del rentista, de aquel que maneja sus negocios desde la piscina de su mansión de recreo. A la mujer Tauro le encantan las joyas, las pieles y es capaz de ir al supermercado ataviada como para asistir a la ópera, ya que le preocupa mucho la belleza. 

Muchos son los Tauro que vienen al mundo en familias acomodadas, otros consiguen hacer fortuna rápidamente gracias a su habilidad, porque después de haber vivido tanto, se las saben todas; otros, porque están excelentemente relacionados, puesto que todos los que empezaron con él a partir de cero, se encuentran ahora en los puestos de mando. 

En Tauro se viene a gozar, lo cual no significa que no puedan ser, como hemos apuntado anteriormente, los financieros de la sociedad. En este signo se reclutan los mecenas, los que dan dinero desinteresadamente para financiar arte, ciencia, religión o lo que se les antoje. 

Venus, el planeta regente, confiere al signo su refinamiento, su amor por el arte (por su disfrute más que por su creación), su sensibilidad y su gusto por el detalle, por lo superfluo, por lo fragmentario. Al estar conectado con los sentidos y con los deseos, Venus transmite a Tauro el afán de gozarlo y poseerlo todo. La influencia venusiana exalta la realidad para hacerla más apetecible. Nos referimos aquí a Venus Afrodita, a la parte inferior del planeta, ya que la parte superior, impulsada por Venus Urania, daría a un mecenas. 

La imagen bovina del signo nos sugiere una lentitud, una pesadez y un empecinamiento de los que a menudo hace gala el nativo, aunque también denota paciencia, búsqueda de seguridad y de bienestar. Huye instintivamente de las improvisaciones, le gusta rumiar y masticar las decisiones antes de tomarlas, aunque, eso sí, cuando haya tomado una determinación serán necesarias dosis inusuales de persuasión para lograr que la revoque. 

Los toreros saben que deben armarse de paciencia cuando salen al ruedo y esperar a que el toro venga a su terreno, ya que cuando son ellos los que van al terreno del animal, la corrida suele acabar en tragedia, como fue el caso del famoso torero Manolete. 

La gran capacidad de concentración, de análisis y la perseverancia que suele caracterizar los nativos de Tauro ha dado hombres de la talla de Sigmund Freud (con 4 planetas en Tauro). Marx o Jung (este aunque era Leo, tenía tres planetas en Tauro). En una empresa ejercerán una tarea eficaz en administración, en contabilidad o en la consolidación de todo lo que ya esté establecido; pero rara vez serán los iniciadores, a menos que, siendo Tauro, tengan muchos planetas en Aries. 

Un número excesivo de planetas sobre el signo darán al consumista declarado, al gozador empedernido, incapaz de apreciar otros valores que los puramente materiales. Los aspectos negativos pueden provocar, según su naturaleza (sean con planetas restrictivos o expansivos), actitudes que van desde la avaricia hasta el despilfarro, y una mala asimilación de los recursos materiales y de los alimentos; incapacidad para gozar de las cosas, que pueden ir hasta la impotencia y la frigidez, e incluso falta de recursos. 

El papel del Tauro es fundamental en la sociedad ya que, al disponer normalmente de los medios necesarios para mover las cosas, la configuración del mundo depende en gran parte de él. Estos medios no tienen porque traducirse forzosamente en papel de banco, sino que puede tratarse de estructuras, marcos, tribunas, escenarios desde los cuales poder moverse. Son ejemplos de ello Hitler o Juan Pablo II, cuyo Sol se sitúa en este signo. Decíamos que los Tauro vienen a gozar, pero a lo que vienen en realidad es a disfrutar de una total libertad de crear, de ejercer esa prerrogativa divina de poder construir el mundo a su antojo.

Primer Decanato de Tauro 

El primer Decanato de Tauro cubre los grados que van de 0 a 10 del signo, es decir, los nacidos del 20 al 30 de abril (aproximadamente). Es el Decanato Yod, regido por Saturno, que es al mismo tiempo el regente de Capricornio, signo Yod de Tierra. En el orden sefirótico está regido por Hesed. En el Tarot es el domicilio del cuatro de oros. Es un Decanato de recapitulación o pasado.

En este Decanato se realizan trabajos de recapitulación correspondientes a Capricornio. Recapitular significa recordar procesos ya superados, de modo que supone una cierta facilidad, como el alumno que repite curso y se encuentra con ventaja sobre sus nuevos compañeros que acuden por primera vez a clase. Esas recapitulaciones se producen siempre de manera automática, cualquiera que sea la situación zodiacal en que nos encontramos. Pero si la personalidad divina manda su vehículo a un espacio dedicado particularmente a la recapitulación, es sin duda porque necesita esa experiencia de una manera especial. Y si la necesita, es porque cuando se realizó el trabajo que se recapitula, no se hizo de una forma adecuada. 

En este Decanato tendremos, pues, a las personas que vuelven a construir, que se arman otra vez de la escuadra y el compás para trazar las líneas de los edificios que han de permitir a la sociedad expresarse. La única diferencia es que no están en Capricornio, sino en Tauro, y que su vinculación a ese signo los apartará de lo general para enfocar su óptica hacia lo particular, lo pequeño, incluso lo diminuto. 

El que bajo Capricornio hubiese construido una catedral, en Tauro construirá una capillita coquetona en una casa privada, para ceremonias familiares. Si en Capricornio hubiese construido un grupo de viviendas sociales, en Tauro construirá la villa o el chalet en una urbanización diseñada para el placer de los millonarios. 

Construirá a pequeña escala, aunque su empresa sea grande, para particulares, no para la sociedad. No tendrá problemas para vender sus edificaciones, ya que sus clientes serán sus antiguos camaradas de curso, los que trabajaron como él (en otra vida) en el terreno de Capricornio y que ahora se encuentran en la etapa de los goces. Son gentes que viven de sus rentas, de lo que producen sus valores, sus inmuebles y, ¿cómo no adquirir la villa de sus sueños, la residencia secundaria, a ese ex-compañero que se ve obligado a poner aún las manos en la masa? 

Esta persona estará bien relacionada, puesto que en vidas pasadas ha ido trabajando con los que ahora se encuentran en inmejorable posición para comprar su producto. La clave de Capricornio es construir; la de Tauro es gozar, de modo que los goces deberán ser compartidos con el trabajo. Si se ha nacido en este Decanato (como ya hemos dicho) es señal de que en el período anterior no se edificó lo que debía edificarse y de ahí que haya que volver a la tarea; combinando ambos elementos. 

Encontraremos la figura del arquitecto especializado en la edificación de conjuntos residenciales para vacacionistas, de campos de golf, de mansiones dedicadas al placer, como ya encontrábamos en el segundo Decanato de Capricornio. Pero aquí la tarea pesa como una obligación y la persona tiene la sensación de perder, de algún modo, su libertad y piensa que aquella edificación será la última y podrá dedicarse a especular con su dinero. 

En el terreno de las construcciones sociales o políticas, encontramos al titular de ministerios de bienestar social, al que lleva la política de juegos y deportes, al que programa ocios, realizando como un trabajo aquello que debería ser un gozo personal. 

Los malos aspectos sobre este primer Decanato indicarán que además de repetir curso por no haber asimilado las experiencias de su etapa anterior, violó gravemente las leyes de la construcción y ahora se encontrará con las dificultades que suscitó con su acción. Si abusó de sus camaradas de generación, si los utilizó para explotarlos, ahora nadie querrá comprarle sus coquetones chalets, de modo que sus empresas estarán abocadas a la quiebra. Por otra parte, sintiendo oscuramente que debería estar gozando, -como los demás de su grupo-, de sus esfuerzos anteriores, mientras que se ve obligado a trabajar, pondrá mala voluntad en su trabajo, no será eficiente, se evadirá cuando pueda. 

Pero a pesar de que su conducta no sea la mejor, el trabajo no le faltará, puesto que ha llegado a este punto de la tierra después de un largo bregar por los cuatro ciclos elementales y se ha ganado los medios de vida. 

Los malos aspectos pueden dar también la figura del constructor y organizador del vicio, el que se ocupa de placeres prohibidos, como pueda ser el tráfico de droga o la prostitución. Saturno, como planeta regente de este Decanato, velará con rigor para que se cumplan las obligaciones que se incumplieron en la anterior encarnación. Puede que este incumplimiento se limite a un lapso de tiempo determinado; es decir, el Tauro del primer Decanato puede verse obligado a efectuar trabajos de construcción durante un tiempo determinado y después liberarse de toda dependencia de la actividad material, y ejercer un trabajo como pasatiempo, por afición, ya que si vive de sus rentas, nada le impedirá que realice el trabajo que desea. 

El Horóscopo individual de cada uno nos dirá hacia dónde se decantan sus aficiones. Muchos Tauro son expertos en esculturas, en artes plásticas en general, en jardinería, en decoración, ya que Venus, el planeta que rige el signo, les da una facultad innata para el arte. Son igualmente expertos en finanzas, puesto que el signo de Tauro es el que rige la banca. Los del primer Decanato pueden verse en la obligación de trabajar como banqueros, ministros de economía, o en cualquier establecimiento financiero. 

Siendo, pues, un Decanato de recapitulación, si muchos planetas se encontraran en él diríamos que la persona es la recapituladora nata, quien aprendió poco en la pasada vida y debe retomar ahora lo que dejó colgado. La Casa Terrestre a través de la cual se expresa este Decanato nos indicará qué parte del trabajo está recapitulando, siempre relacionado con el trabajo material, puesto que se trata de un signo de Tierra.

Segundo Decanato de Tauro

El segundo Decanato de Tauro cubre los grados que van de 10 a 20 del signo, es decir, los nacidos del 1 al 10 de mayo (aproximadamente). Es el Decanato He, regido por Venus, que es al mismo tiempo regente de todo el signo. En el orden sefirótico, está regido por Gueburah. En el Tarot es el domicilio del 5 de oros. Es un Decanato de presente.

En este Decanato se realizan los trabajos propios del signo. La persona cuyo Sol, Ascendente u otros planetas se encuentren en ese espacio zodiacal, vivirá las experiencias propias de Tauro en su día y en su hora, ni recapitulando un pasado, ni anticipando un porvenir. 

Ya hemos dicho que Tauro representa el placer ganado con esfuerzo, la recompensa a los trabajos realizados anteriormente, ya que al encontrarse al final de un gran ciclo de experiencias, recibirá aquí el premio del cosmos por todos los trabajos realizados hasta entonces. Esa recompensa le vendrá en forma de abundancia natural. Dispondrá de dinero que no ha de ser fruto de un trabajo, sino de anteriores trabajos, realizados en otras vidas, de modo que ese dinero le vendrá de los padres, de la sociedad, de donde sea, solo tendrá que tomarse la molestia de cobrarlo y gastarlo. 

Estará pues al lado de los poseyentes, y los desposeídos lo contemplarán como a un enemigo, pero no sería justo que le arrebataran su riqueza porque antes ha pasado por todas las penalidades posibles. Si ha nacido en una familia pobre, porque la necesidad lo ha exigido así, será quien cobra una quiniela de 14 en un día de perturbaciones cósmicas, en que no son los mejores los que ganan, y le caerá una lluvia de millones. 

El Zodiaco es un camino de evolución en el que todo sucede con estricta justicia. Los signos llamados fijos son los que acumulan los valores de cada Elemento. En Leo se acumulan los valores morales; en Escorpio, los sentimientos; en Acuario, las ideas, y en Tauro, los bienes materiales. 

Este Decanato nos da, pues, la figura del rentista, del que vive de lo que le dan sus acciones, sus inmuebles, sus negocios, llevados y administrados por terceras personas. Una vida de goces y de abundancia puede constituir el punto de arranque de una asombrosa evolución espiritual, puesto que nada resulta tan activo para nuestro progreso como lo que hacemos. La posibilidad de acción de esta persona es inmensa, ya que el dinero, representando el segundo He del nombre divino, los oros en el Tarot, es, como sabemos, el Yod de un nuevo ciclo. Con sus bienes materiales, posee la semilla de la edificación de un nuevo mundo, de modo que de ella depende la configuración del mañana. ¿Qué hará con sus rentas? ¿Dejará en el mundo unos cuantos yates más? ¿Financiará la ociosidad de unas cuantas personas? ¿O bien dará su dinero para misiones científicas, empresas humanitarias, investigaciones filosóficas, instituciones espirituales? 

La configuración del mundo depende mucho de esa persona y de ahí que este Decanato represente una gran responsabilidad, puesto que la persona no solo será juzgada por lo que hace, sino también por lo que deja de hacer. 

Quizá pase por la tierra sin dañar a nadie, -no tiene necesidad de ello, puesto que nada perturba su opulencia-, pero ¡ay de él! si tampoco ha hecho ningún bien a la humanidad, o si se ha limitado a repartir pequeños favores a los que le rodean, como pagarle el entierro a la madre de su chófer o financiar los estudios del hijo de su portera. 

Esta clase Zodiacal es la que más alejada está de las realidades espirituales, ya que las ven como una amenaza para sus posesiones, puesto que las doctrinas espiritualistas abogan todas por un desprendimiento de los valores materiales. Quienes los observan los tachan de egoístas, pero ignoran todo lo que han tenido que batallar para llegar a este punto. 

No todos los Tauro viven de espaldas a la espiritualidad, muchos llegan a comprender que su tiempo de goces es pasajero y preparan su porvenir dando su dinero a manos llenas. Esta persona está destinada a ser el banquero del mundo y lo que sea en una futura encarnación dependerá de cómo haya administrado sus bienes en la presente. 

Con buenos aspectos tendremos a la persona generosa, abnegada incluso, cuya prosperidad irá en aumento. Con Plutón, Neptuno y Urano bien aspectados con su Sol de nacimiento, se orientará hacia las grandes obras espirituales. Con Saturno y Júpiter a las sociales. Con Marte su dinero será para las empresas arriesgadas. Con Venus para el arte, el amor y las pequeñas cosas que ayudan a vivir mejor. Con Mercurio para la investigación, la filosofía, los medios de comunicación. Con la Luna, dinero para trabajos imaginativos, o para la psiquiatría y el conocimiento interno del ser humano. 

Con malos aspectos, si son de tipo restrictivo, con Saturno y Mercurio particularmente, no habrá quien le saque un duro y será el gran conservador de su fortuna, que no cederá ni siquiera a los suyos. Con los planetas expansivos, dilapidará sus bienes con prodigalidad y estará rodeado de pedigüeños. 

Por ser un Decanato He la tendencia impulsa a la interiorización, es decir, a la conservación de lo que se tiene, de modo que constituirá un gran mérito para esa persona si consiente en desprenderse de sus bienes en beneficio de los demás. Si lo hace, ello será la prueba de su alta evolución. 

Venus, como regente de este Decanato, otorga a estos nativos una belleza y una elegancia particular y los colma de dones artísticos que tal vez no ejerzan porque no lo necesiten. El Tauro del segundo Decanato será una persona pacífica, ¿qué necesidad tendría de hacer daño a nadie? Pero, ¿Podrá decirse de él que ha pasado por el mundo haciendo el bien? Este quizá sea el problema de estos nativos: ser útiles a los demás. Sigmund Freud y Karl Marx nacieron con el Sol en este Decanato.

Tercer Decanato de Tauro

El tercer Decanato de Tauro cubre los grados que van de 20 a 30 del signo, es decir, los nacidos del 11 al 20 de mayo (aproximadamente). Es el Decanato Vav, regido por Mercurio, que es al mismo tiempo el regente de Virgo, signo Vav de Tierra. En el orden sefirótico está regido por Tiphereth. En el Tarot, es el domicilio del seis de oros. Es un Decanato de anticipación o futuro.

En este Decanato se realizan, además de los propios del signo, trabajos de anticipación correspondientes al signo de Virgo. La tendencia activa en Tauro es la de gozar de los bienes materiales; la de Virgo consiste en desprenderse de ellos. La asociación de los valores de los dos signos hará que estos nativos vivan al mismo tiempo la plenitud de los goces y la necesidad de abandonarlos. 

Tendremos así el perfil de la persona que se desprende de su fortuna antes de tiempo, cuando ninguna corriente cósmica le obliga a renunciar a sus bienes. Es la persona capaz de entregar la empresa a sus trabajadores y recluirse en cualquier parte para vivir como un anacoreta. Tenemos como ejemplo de ello al emperador Carlos V, que renunció a su trono y se refugió en un monasterio. 

En este espacio zodiacal encontraremos a los atormentados, a los que se sienten culpables de poseer lo que poseen y realizan actos de caridad, de desprendimiento a fin de auto castigarse y sentirse así en paz consigo mismos. 

En este Decanato se reclutan los mecenas que financian obras humanitarias, investigaciones científicas o trabajos artísticos, empresas cuyo objetivo principal no es el rendimiento, impelidos por sus mecanismos internos. A niveles de fortuna más bajos, dará este Decanato al que financia a los mendigos, al que sostiene con sus «buenas obras» las instituciones de caridad. También encontraremos aquí la figura del que financia negocios poco viables. 

Los buenos aspectos harán que esas inversiones a fondo perdido sean útiles, que la persona sostenga instituciones positivas para la sociedad. Gracias a ella, en esa sociedad materializada en que vivimos, podrán existir empresas que no se plantean en términos de rendimiento, sino que aspiran al desarrollo de la conciencia, de los valores morales o del conocimiento humano. Es cuando este Decanato se encuentra en fase activa (por el paso del Sol o de la Luna) que el hallazgo de financieros será más fácil. 

Los malos aspectos darán a la persona atormentada por su fortuna. Se sentirá culpable por poseer lo que posee y se vestirá con harapos, adoptando hábitos de pobre, disfrazándose de pordiosero y orientándose inconscientemente hacia empresas en las que no puede sino fracasar. Posiblemente pierda su fortuna y acabe convertida en un auténtico mendigo, puesto que sus tendencias inconscientes le abocan a ello, pero aun así, será como el rey de los pobres, con dinero que le viene de los lugares más impensables. 

Si los planetas implicados en los malos aspectos son expansivos -Urano, Júpiter, Venus-, tendremos la figura del derrochador, del que se gasta el dinero en juegos, en amigos, en fiestas. Si son los planetas de la columna del rigor los que forman los malos aspectos -Saturno, Marte o Mercurio-, se tratará de malos negocios, malas inversiones, financiación de empresas perversas, inútiles o peligrosas, estafas. O bien: dinero para la inmoralidad, para el desorden. 

En el ciclo alimenticio, Tauro rige la asimilación de los alimentos. Los malos aspectos sobre este tercer Decanato producirán expulsiones prematuras del cuerpo: los alimentos no se conservan en el interior, son expulsados sin que se hayan asimilado o habiéndolo hecho a medias. 

Las disonancias sobre el primer Decanato darán la masticación defectuosa, ingestión precipitada de los alimentos, que llegan al estómago sin triturar. En el segundo Decanato, mala asimilación, conservación excesiva de los alimentos en el cuerpo, saturación, exceso de comida. En el tercer Decanato, expulsión prematura. 

Tauro es el signo que con más eficacia detiene a las personas en su camino evolutivo, el que más produce identificaciones perversas con el sueño de abundancia que se está viviendo. Pero en su tercer Decanato el nativo ya se ha levantado de ese sueño y se pone en camino. Anticipa su marcha hacia adelante; su conciencia es lúcida y sabe que aquello no es el final. Abandonará sus posesiones, sus placeres, para convertirlos en objeto de estudio que le aporte más conocimiento sobre el misterio de la vida y del cosmos. 

El Mercurio regente de este Decanato es el de los sabios, el filosófico, como decían los alquimistas, y hace también que se interesen antes de tiempo por la transcendencia, -como podría ser el caso del famoso iniciado indio Krishnamurti, que nació con el Sol y Mercurio en el tercer Decanato de Tauro. Por ello encontramos a ciertos nativos de Tauro financiando movimientos filosóficos y dedicando parte de su vida a ellos. 

Si un Tauro, al que le toca por signo vivir a fondo la experiencia material, se interesa por el más allá, es señal inequívoca de que ha aprovechado muy a fondo el gran ciclo al final en el cual se encuentra. Tauro es el signo que más fácilmente produce identificaciones con el mundo material. La persona vive rodeada de confort, de un paisaje idílico, rodeada de las personas que él elige, no le falta de nada y se encuentra divinamente en la tierra. Entonces puede pensar que la finalidad de la vida es esa, vivir bien, sin problemas, sin enfermedades, y no desea ir más allá. Que no le hablen del cielo, porque ya lo ha encontrado en la Tierra y lo que ansía es perpetuarse en ese estado. Cuando le dicen que todo aquello es transitorio, que es una etapa, cierra los ojos y los oídos y pone música: la música es su gran afición. 

Las principales virtudes de los Tauro son su belleza, su equilibrio, su armonía. Respiran tranquilidad y cuando aparecen los desórdenes, ellos se esfuman. Su principal defecto es su desinterés por todo, su alejamiento de todo. Sir Laurence Olivier, Salvador Dalí o Juan Pablo II, han nacido con su Sol en el tercer Decanato de Tauro.

Kabaleb
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