Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 4

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados

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«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados«, dice la cuarta Bienaventuranza, en la que encontramos la dinámica de Gueburah, el centro 5 del árbol. Esta Bienaventuranza se encuentra muy unida a la anterior, como unidos están Hesed y Gueburah. Tener hambre y sed significa sentir de una manera acuciante un vacío interior que debe necesariamente ser llenado

Cuando alguien siente apetencia por un helado, pongamos por caso, moviliza sus recursos económicos para procurárselo. Si su hambre y su sed son de justicia, también será justicia lo que obtendrá. Esta no puede procurársela pistola en mano, ni mediante cualquier otro medio de presión, ya que estaría contraviniendo la norma anterior de ser manso. Tiene que ser una apetencia interna, un afán que mueve todos los mecanismos de la personalidad en vistas a una actuación justa, ya que esa hambre y esa sed serían pura pantomima si nacieran de un deseo de la persona de verse tratada por los demás de una manera que ella considera justa, mientras que ella actuara, respecto a su prójimo, con injusticia notoria.

El hambre y sed de justicia, cuando son auténticos, atraen hacia abajo la justicia divina y entonces la persona no solo será la expresión viva de esa justicia, en sus gestos y en sus palabras, sino que la derramará a su alrededor y hará que el mundo sea, por ella, gracias a ella, más justo. Esta justicia, llevada al mundo por su hambre y su sed, se encarnará en los gobernantes, en los directivos, en aquellos que puedan hacerla fecundar.

Quien trabaja para la instauración del Reino del Padre, del mismo modo que debe conservar su pobreza de espíritu, que debe buscar el consuelo restaurador de la armonía física y moral, que debe ser manso, debe también experimentar esa hambre y esa sed, sintiendo en su cuerpo todas las injusticias que diariamente se cometen en el mundo y deseando con vehemencia que el reino de la justicia se instaure

No odiéis lo injusto y menos aún a los que lo protagonizan; por el contrario, amad la justicia y veréis como lo justo se instala en vuestra naturaleza interna y ya para siempre seréis portadores de orden y de paz.

Todos los días vemos en la televisión y los diarios situaciones que nos parecen injustas. Ante esa visión tenemos dos formas de reaccionar: podemos soliviantarnos y despotricar de los que la han generado, o podemos tomar nota, buscar en nuestra propia personalidad si hay rastro de injusticia y procurar erradicarla de nuestro interior. 

En el próximo capítulo hablaremos de la quinta bienaventuranza.

Kabaleb
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