Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 14

Estar sin pan

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Yendo con sus discípulos a la otra orilla, se olvidaron de tomar pan. Jesús les dijo: Ved bien de guardaros del fermento de los fariseos y seduceos». (Mateo XVI, 5-12. Marcos VIII, 14-21).

A pesar de los repetidos milagros, en el primero de los cuales se recogieron doce cestos de sobras y en el segundo siete, los discípulos se encontraban sin pan, es decir, sin el alimento que tan generosamente había distribuido Jesús. Van con él en el mismo barco, viven a su lado y sin embargo, cuando aparecen los fariseos y seduceos constatan que no tienen pan.

Jesús, que veía en sus almas, sabía que en el fondo, ellos también esperaban una señal del cielo; esperaban esa permanente señal externa que les indicara en todo momento que estaban en la verdad. Por ello les dice el maestro que se guarden del fermento del hombre profano que pide a la espiritualidad un prodigio mundano y que quiere ver con los ojos de la carne, creyendo mientras ve y dejando de creer cuando el milagro desaparece de su vista.

Jesús quiso que sus discípulos se definieran y por ello les preguntó: ¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre? Unos contestaron que Juan Bautista; otros que Elías; otros que Jeremías u otros profetas. Y él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Tomando la palabra, Simón Pedro dijo: Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo. Y Jesús, respondiendo, dijo: Bienaventurado tú, Simón Bar Jona, porque no es la carne ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra, será desatado en los cielos. Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que él era el Mesías». (Mateo XVI, 13-20. Marcos VIII, 27-30).

La confesión de Pedro tenía un extraordinario valor. Fue el primero en responder y lo hizo sin vacilaciones. Ya dijimos al principio que en la rueda de discípulos de Cristo, Pedro representa el signo de Tierra de Capricornio.

En el próximo capítulo hablaré de: recordar nuestro linaje espiritual

Kabaleb
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