Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 40

El amor penetra en la ciencia

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Cuando estemos fuera de la sinagoga material, nos será dada la posibilidad de conocer lo venidero y de utilizarlo, del mismo modo que el ingeniero lo utiliza en la construcción de su puente. Ese conocimiento que posee el ingeniero acerca de los materiales con los cuales opera, le viene del Amor. El Amor que Hochmah pone en el mundo es el que le dice al ingeniero que sus construcciones van a aguantar y que los que transiten por aquel puente no van a hundirse con él. 

Así es como el Amor penetra en la ciencia y en la técnica, para guiar hacia la verdad a las personas en las cosas relacionadas con el mundo material. Pero el conocimiento de lo venidero, relacionado con la oleada de vida humana, solo lo obtenemos en el escenario llamado Ayn.

Entonces, ya fuera del mundo, sin interés alguno en particular por los propios asuntos, sin preocuparnos ya de que lo nuestro vaya rápido o vaya lento, desprovistos de deseo alguno de suscitar amores, afectos, simpatías, adhesiones, seremos visitados por el espíritu de verdad arcangélico. Dispondremos de poderes para cambiar las situaciones humanas, en exclusivo provecho de nuestros semejantes, sin que nosotros, personalmente, estemos concernidos por aquello. Nuestra actuación será desinteresada; no la daremos como el mundo da, esperando un intercambio, una recompensa kármica por parte del que resulta favorecido. No nos vincularemos al otro para que en otra vida nos revierta el amor que le hemos dado, sino que lo dejaremos libre de obligaciones, le habremos resuelto el problema y con ello habremos acelerado su proceso de incorporación al mundo arcangélico. Nuestra recompensa será la de haber sido minúsculos motores de la Obra Divina, haciendo más próxima la llegada a ese séptimo Día en que Dios podrá retirarse a descansar.

Si en el proceso natural del despliegue del ordenamiento divino las cosas suceden de este modo, ello no excluye que el poder del deseo pueda ser ejercido antes de tiempo, pero en tal caso se tratará de una utilización contraria al orden e inmadura que acarreará al interesado numerosas consecuencias.

Si la voluntad es fuerte, si la persona la ha ejercido con constancia y dedicación, puede obligar a las entidades celestiales a trabajar con ella antes de tiempo. Esa obligación se debe a que la voluntad, siendo un tributo de Kether-Padre, sujeta y obliga a todos los poderes del universo. Toda la Creación obedece a la Voluntad, tiene que plegarse ante ella, y nada es tan grave para un ser humano como prostituir esa fuerza, desviándola de su objetivo y convertirla en instrumento a su servicio. Los que así lo hacen son los magos negros y, tal como vemos en la Cosmogonía de los Hermanos Mayores, dada a nuestro Hermano Max Heindel, la «recompensa» para estos magos negros es la pérdida del alma, porque sus Egos rechazan la memoria de sus experiencias al «subir» arriba, y al producirse una corriente de rechazo que topa con otra corriente que sube, la cuerda se rompe y el alma es precipitada a las bajas regiones del Mundo del Deseo, donde la fuerza de repulsión la destruye.

Así pues, todo el que intenta subyugar a los demás, cambiar su realidad humana, proyectando sobre ellos su voluntad emotiva, aunque sea aparentemente para favorecerlos, es un aprendiz de mago negro. Por ello la plegaria, dirigida hacia arriba, para desde allí – con el criterio de las jerarquías de ese mundo- ser proyectada hacia abajo, es el instrumento de ayuda más eficaz que podamos mover. Si no nos involucramos en ella, si no la utilizamos como instrumento de conexión con otra persona, tenemos el más formidable medio de ayuda que podamos ofrecer a nuestros semejantes.

En el próximo capítulo hablaré de: ya no me veréis

Kabaleb
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