Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 7

Los demonios de la noche

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Era de noche cuando llevaron ante Jesús a varios endemoniados y arrojó a los espíritus por la palabra y curó a todos los enfermos”. (Mateo VIII  16). 

En su capítulo 4, Lucas (Lucas IV 33 a 37) nos refiere cómo sacó un demonio del cuerpo de un hombre que se había levantado contra él en la sinagoga y a lo largo del relato bíblico encontraremos otras referencias a los endemoniados: la más espectacular será la del tropel de endemoniados, cuyos espíritus irían a parar a una manada de cerdos que se precipitaron al mar.

Jesús no utilizó exorcismo alguno para sacar los demonios del cuerpo de los poseídos. Simplemente, los mandaba salir con la palabra y los demonios le obedecían. 

Era de noche, dice la crónica, porque es en la oscuridad cuando los habitantes de las tinieblas se manifiestan y son activos. Durante el día, por lo general, los que actúan en el mundo son los espíritus que trabajan en las regiones de la luz y los demonios no pueden operar con tanta impunidad. Pero por la noche, cuando las legiones celestes se retiran, los habitantes de las regiones inferiores despiertan de su letargo y se enseñorean delmundo. Por eso el mal aparece con mucha más frecuencia de noche ¿De dónde proceden esos demonios ?  

En el curso de nuestros estudios (en el curso de Los Misterios de la Obra Divina) nos hemos referido muchas veces a los Luciferianos y sabemos que bajo esa denominación se agrupa una categoría de seres que, en el tercer Día de la Creación, o sea en el periodo anterior al actual, ya que estamos en el cuarto Día, quedaron escindidos del grupo al quepertenecían, que es el de los ángeles.Los Luciferianos son pues los retrasados de su grupo del Tercer Día, pero en los dos primerosDías de la Creación, también hubo escindidos del grupo de los ángeles. Son esos escindidos de la primera hora quienes se conocen con el nombre genérico de demonios. Su grado de retrogradación no les permite realizar ninguna función útil en el espacio en el que se mueven, del mismo modo que nuestros monos tampoco la realizan para nosotros, siendo los retrasados de la oleada de vida humana en la primera ronda evolutiva.

Esas entidades, residentes en las regiones inferiores del Mundo de los Deseos, no pueden poseer un cuerpo físico, pero su naturaleza corrupta les pide sensaciones y placeres que solo el cuerpo físico les puede procurar. Son ellos los que se zambullen en los cuerpos deshabitados, es decir, en aquellas personas cuya voluntad está ausente, a veces aprovechan para penetrar en el momento en que algunas personas realizan ejercicios de relajación (sobre todo cuando se hacen por la noche), dejando sus cuerpos desamparados y a la merced de este tipo de intrusos, por ello recomendamos no llevar a cabo este tipo de ejercicios sin antes haberse protegido, con un círculo de luz o con una invocación a los ángeles por ejemplo.

Si la persona que realiza tales ejercicios se encuentra altamente espiritualizada, si sus vibraciones son altas, los demoníacos no pueden penetrar en su organismo. 

En cambio, si vuela bajo, o si su cuerpo se encuentra debilitado por la ingestión de productos tóxicos, por el tabaco o por una práctica sexual excesiva, será como una puerta abierta para esa categoría de seres. 

Igualmente fáciles de penetrar son aquellos que han abierto las puertas de su psique dejándose hipnotizar o librándose a la mediumnidad; o bien los que apelan por la noche a los habitantes del más allá mediante cualquiera de los ejercicios y practicas conocidas. 

Una vez la puerta está abierta, será muy difícil cerrarla y el único método eficaz para ello consistirá en elevar la vibración de la persona, rodeándola de luz por la noche y rezando a las potencias celestiales y a sus ángeles guardianes para que lo custodien mientras duerma.

En cuanto al discípulo que ha entrado en el Reino, su sola presencia bastará para que el demonio se vea obligado a abandonar su presa, no pudiendo soportar su elevada vibración. 

En el próximo capítulo hablaré de: El hijo de la viuda

Kabaleb
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