Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 28

No es por mí

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Jesús dijo: no es por mí que esa voz se ha dejado oír, sino por vosotros. Ahora tiene lugar el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado. Y yo, en cuanto haya sido elevado de la Tierra, atraeré a todos los hombres hacia mí. Hablando así indicaba de qué muerte debía morir. La multitud le respondió: la ley nos ha enseñado que Cristo permanece eternamente. ¿Cómo dices pues: es preciso que el hijo del hombre sea elevado? ¿Quién es ese hijo del hombre? Jesús respondió: La luz está aún, por poco tiempo, en vosotros. Marchad mientras tengáis la luz a fin de que las tinieblas no os sorprendan: el que marcha en las tinieblas no sabe dónde va. Mientras tengáis la luz, creed en la luz, a fin de que seáis niños de la luz. Jesús dijo esas cosas y luego se fue y se ocultó lejos de ellos”. (Juan XII, 30-36).

La señal del cielo no se dirige a nuestra naturaleza espiritual, que ya está convencida de antemano de lo que debe hacer, sino a la muchedumbre de ejecutivos internos a las órdenes de una voluntad humana aún no colonizada por la personalidad crística.

Cuando la voz del cielo ha cuajado en nuestra naturaleza, movilizándola para la acción en el terreno social, el mundo ha sido juzgado; es decir, tenemos ya un juicio preciso acerca de los valores por los que se rige la sociedad y sabemos lo que es preciso cambiar: hemos formulado un plan de acción y cuando nuestro trabajo llegue a su término, el príncipe del mundo, el usurpador, el tirano, será echado. Entonces Cristo será elevado al trono del poder mundano y todos los seres humanos serán atraídos hacia él. 

O sea, cuando los seguidores de Cristo hayan conseguido instaurar un modelo de sociedad cristiana, aún los que viven en lo profano, sujetos a las leyes del mundo precristiano, se verán elevados hacia el reino de Cristo. Así el esfuerzo de unos pocos servirá para la salvación de muchos, del mismo modo que en épocas de catástrofes, cuando unos pocos consiguen tender un puente que une una tierra insegura a otra segura, por ese puente pueden cruzar todos los que se encontraban en la mala orilla, sin necesidad de hacer nada por salir de ella.

El descenso y ascenso de la luz en nuestra naturaleza interna es uno de los misterios que más cautiva a la «multitud«, a esas múltiples personalidades que se turnan en nosotros para dirigir el carro de nuestra vida. 

Las Escrituras dicen que Cristo es eterno. Entonces, ¿por qué dice que se va a marchar? Le pregunta nuestra alma inquieta y turbada a esa fuerza interna que nos promete el Paraíso y a la vez nos amenaza constantemente con abandonarnos a las tinieblas. Nuestra naturaleza, antes de comprometerse a seguir a Cristo en el Lamed, esto es, en la empresa de transformación del mundo material y de enfrentarnos con las autoridades, pide al mismo Cristo seguridades.

Si estudiamos el misterio crístico en nuestra naturaleza interna, hemos de empezar considerando que nuestro Ego Superior, antiguo Espíritu Virginal, diseñado a la imagen y semejanza de Dios, está compuesto de tres partes, correspondientes a Kether, Hochmah y Binah, o sea, en términos cristianos a Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Al crear sus vehículos en el mundo material, el Ego utiliza los servicios de Binah, que conducen a la estructura de una forma, en la que las funciones de Kether y Hochmah se encuentran interiorizadas, como muertas. Pero esa identificación del Ego con Binah es temporal y ha de llegar el día en que sea Hochmah el Centro que realice funciones directrices. Cuando Hochmah se hace cargo de la dirección, las leyes de Binah prescriben y todo se organiza según nuevos módulos.

Sin embargo, Hochmah, o sea la parte crística de nuestro Ego, no puede permanecer en la Tierra, solo puede estar en ella temporalmente, cambiando todo lo que puede ser cambiado en las condiciones de vida actuales. 

El reino de Cristo no es de este mundo, es el reino en el que viviremos en el quinto Día de la Creación, y del que ahora solo podemos tener un anticipo, porque todo lo que ha de ser un día, es ya en una especie de ensayo general, como lo hacen los actores antes del estreno de una obra. Nuestro futuro está en nuestro presente y así Cristo pudo estar en el mundo físico, pero no puede permanecer eternamente en él de momento.

En una ocasión, hemos comparado el servicio crístico con esas casas recién construidas, en las que se encuentran todas las instalaciones de luz, agua, gas, pero en las que nada funciona hasta que el propietario se da de alta en las compañías. 

Cristo es como una central eléctrica y el ser humano puede ser comparado con el usuario de la corriente. Las circunstancias materiales hacen que a veces se produzcan apagones, que la corriente no llegue y ello sucede tanto más en cuanto que la instalación es precaria, porque la sociedad está poco preparada, o bien si la sociedad es conflictiva o tiene terroristas que le colocan bombas.

Lo cierto es que mientras el mundo material siga siendo lo que es, elaborado con los materiales de Binah, los servicios de Hochmah serán algo accesorio, que generará luz mientras la instalación funcione y después el ser humano andará sin saber dónde va porque estará en las tinieblas.

Pero eso es circunstancial, propio de una etapa, y por ello las escrituras, que se refieren a los planos de la obra, hablan de las funciones de Cristo como de algo eterno, puesto que Hochmah es un Centro de vida eterno y representa la civilización del futuro.

Tendremos así que seguir a Cristo en el Lamed y en los estadios siguientes y ello implica ser los anunciadores de un nuevo universo, los anticipadores del futuro, haciendo que ese futuro sea más próximo, pero no podemos pretender que en las actuales circunstancias el reino de Cristo se instaure plenamente en la Tierra, porque en Binah no cabe Hochmah. 

Binah tiene que desaparecer para que Hochmah pueda reinar; o sea, el mundo material tiene que ser destruido y sucederle el mundo etérico. Mientras tanto, Hochmah tiene que ir limando el mundo de Binah, corroyéndolo como un ácido.

En el próximo capítulo hablaré de: una preparación

Kabaleb
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