Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 2

El misterio del Bautismo

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Juan el Bautista instituyó el Bautismo, que luego sería adoptado por la Iglesia católica como el primero de los Sacramentos. ¿Qué significa el bautismo exactamente? Nos dice la interpretación de los textos sagrados que en el segundo día de la creación, (recordemos que ahora estamos en el cuarto) en el segundo día, cuando las aguas zodiacales se desencadenaron amenazando con apagar el fuego primordial, Hochmah, el segundo de los elementos se hizo Agua‑Amor para llevar sus aguas a cooperar en la obra divina.

Desde entonces, el Agua, el amor es el camino ineludible para ir al Fuego, es decir, para ir al padre, para ir a lo superior que hay en nosotros. Es decir, cuando queremos conectar con nuestro padre interno debemos hacerlo mediante un acto de amor, abriendo el corazón, porque si tratamos de hacerlo a través de la rabia, del dolor, del odio, no se producirá es conexión.

El bautismo tiene por objeto conectar al recién nacido con Hochmah‑Hijo, con el centro del amor, para que se beneficie de la gracia contenida en ese centro, del amor que emana de él.

El bautismo no es pues un gesto gratuito, ya que, tal y como decía Hermes, lo de arriba es igual a lo de abajo y viceversa y cuando aquí abajo derramamos agua sobre la cabeza de un recién nacido, en los mundos de arriba las virtudes de Hochmah se derraman también sobre él y queda vinculado a ese centro. El bautismo representa un vínculo activo para todas las personas, cualquiera que sea su religión y su raza.

Para que surta efecto, el agua tiene que ser derramada de arriba abajo, ya que Hochmah es un centro situado en el punto más alto de nuestra organización humana y de la cósmica. Toda agua que cae de arriba hacia abajo lleva en sí las virtudes purificadoras de Hochmah y es así como deberían ser lavadas las legumbres, verduras y las frutas y no por inmersión.

Por último, saliendo al paso de una tendencia moderna que quiere que el bautismo sea impartido en la edad adulta, debemos decir que es al nacer, a los ocho días (que es el día que corresponderá a Hochmah si partimos de Malkuth, de abajo), cuando el bautismo debe ser administrado. Hochmah es un don del Padre, y debería ser el padre físico, reflejo, del Padre espiritual, quien debe hacer don al recién nacido de los beneficios de Hochmah, liberándolo de su sujeción a la ley de Binah para darle entrada al mundo de la Gracia que Cristo iba a instituir a partir del momento en que él mismo fue bautizado. Cuando una persona va a una iglesia o a un centro religioso, el oficiante es el que toma el papel del padre y realiza el bautismo.

A nivel simbólico, el bautismo debería tener lugar cada vez que nacemos a una nueva realidad, cada vez que empezamos un nuevo trayecto en la vida, ya que al poner en marcha nuestra voluntad, se activarán las fuerzas de Hochmah para bendecir esa nueva actividad. De forma inconsciente ya nos acercamos a las leyes divinas cuando decidimos realizar una fiesta de celebración para inaugurar un local, cuando estrenamos una casa o el lanzamiento de un nuevo producto, cuando lanzamos una botella de Champagne contra el casco de un barco. Ese es nuestro bautismo.

En el próximo capítulo abordamos la unión de Jesús y Cristo

Kabaleb
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