Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 1

¿Inocentes o futuros adversarios?

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Mateo nos refiere (en su capítulo II, 16‑18) como Herodes ordenó la matanza de los inocentes, la de los niños menores de 2 años que había en Belén. Veamos lo que este episodio puede significar. Dijimos antes que los pastorcillos representan las tendencias humildes que todavía no han alcanzado el poder, pero que se encuentran lo suficientemente crecidas. Esas tendencias se encuentran movilizadas en favor del futuro rey. Pero constantemente están naciendo en nosotros impulsos que un día regirán nuestra vida. Y, junto con el niño sagrado, nacen en nuestro ser otras muchas tendencias que, si crecieran juntas, podrían poner en peligro el reino de Cristo. Para que Herodes muera un día en nosotros y Cristo pueda reinar, es preciso que Herodes no encuentre un sucesor idóneo, que no exista un futuro Herodes en nuestro «pueblo» interno. 

Por ello Herodes debe decretar la muerte de todos los inocentes nacidos en la misma época que Jesús. Son inocentes porque acaban de aparecer en nuestra naturaleza y no ejercen aún acción alguna; se encuentran en estado de emanación, pero serían los futuros culpables si los dejáramos crecer. 

El sacrificio de las tendencias nacientes es un paso obligado en todo aspirante al nacimiento místico. En términos prácticos, se trata de movilizar el pensamiento exclusivamente al servicio de la obra. Aunque nuestros gestos y nuestros sentimientos correspondan aún a la personalidad de Herodes, los pensamientos que nacen en nosotros deben consagrase exclusivamente al designio espiritual y no alimentar con ellos el reino de Herodes. 

Que sea el propio Herodes quien dé muerte a los que deberían sostenerle, es algo que forma parte de la dinámica cósmica. Bien dice el refrán que Dios ofusca a los que quiere perder y en la historia del desarrollo histórico del cristianismo, hemos visto cómo emperadores romanos, por matar a inocentes, han contribuido tanto o más al desarrollo de las ideas cristianas que los propios apóstoles de Cristo. 

Al matar a los inocentes, Herodes está destruyendo los cimientos de su propio reino, permitiendo que Jesús more en exclusiva en las raíces de su fundamento, para plantar allí las semillas del nuevo reino espiritual.

Kabaleb
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