Interpretación esotérica de los Evangelios

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Capítulo 43

El cambio de gobierno

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En nuestra organización social, cuando se produce un cambio de gobierno, vemos que empiezan por cambiar los ministros, luego estos nombran a los directores generales de sus respectivos ministerios, y estos a su vez, los secretarios, gobernadores locales, embajadores, subsecretarios, y a veces hasta los «botones» de las instituciones públicas son cambiados. Cuando quedan funcionarios del régimen anterior ocupando los mismos puestos en el nuevo, su actuación siempre resulta perturbadora para las directrices del nuevo ministro. 

De igual modo, cuando la personalidad crística se instala en nosotros debemos desalojar de nuestros ministerios internos a quienes se ocupaban antiguamente de establecer nuestra realidad material, a esos ancianos del pueblo, a los que escribían nuestra historia, a los que sacrificaban nuestras tendencias internas, convirtiéndolas en circunstancias, en anécdotas que teníamos que vivir, a los fariseos que nos prescribían las reglas de conducta.

Toda esa muchedumbre armada nos la encontraremos en esta noche de Getsemaní rodeando a Judas, el cual representa de algún modo su puesto de trabajo, ya que todos ellos son los constructores de las imágenes internas que luego se positivarán en la realidad de nuestra vida y operarán desde ese centro llamado Yesod.

El cambio de personal interno equivale a arrojar toda esa montaña de funcionarios al mar, porque no pueden ser los fieles ejecutores de la nueva política de nuestro Ego Superior. Su tiempo se ha terminado, pero antes de que consigamos barrerlos, tendremos que soportar su insubordinación; tendremos que someternos a sus humillaciones, a su martirio. Intentarán dar «el golpe«, arrojar al suelo a los representantes de nuestra nueva legalidad interna y será preciso que pasemos por todo este proceso antes de que el centro interno que instituye nuestra realidad humana sea ocupado por los nuevos mandatarios.

En el Tarot, el Tsade corresponde a la lámina, dieciocho que lleva el nombre de la Luna. En ella vemos la imagen de una Luna derramando sus gotas de rocío, que son sus fuerzas estructuradoras; vemos a dos perros que representan la naturaleza animal, preconsciente, que come ese rocío lunar y lo «escribe» lo instituye en sólidos torreones, que aparecen en ambos lados de la lámina. Y, en un lago, un cangrejo, símbolo del signo de Cáncer, parece observar entusiasmado aquel espectáculo que se representa en beneficio de la naturaleza emotiva.

El Tsade se encuentra al final del segundo ciclo de letras regido por Hochmah. Esto significa que el Tsade resume todos los trabajos efectuados por Hochmah desde el principio de su actuación, o sea desde el punto en que Hochmah era el Agua que amenazaba con apagar el Fuego primordial, hasta que se ha convertido en el Hijo entregado a la voluntad del Padre. 

En el Tsade está escrito todo nuestro historial sentimental, desde que arrebatamos el Fuego divino, personalizado en el Aleph, convirtiéndolo en pensamiento humano mediante el Yod, con cuya fuerza instituimos nuestro mundo humano.

Todo lo que hemos hecho desde el Yod (10) al Tsade (18) está grabado en esa letra-fuerza, y para pasar al estadio siguiente, el 19, deberemos desgrabarlo de una vez y para siempre de nuestra vida, porque en el siguiente paso hemos de abordar las tareas creativas y no pueden quedar en nosotros residuos de nuestra antigua personalidad. No pueden quedar deudas que nos obliguen a comportarnos de una determinada manera. Esta fase creativa hemos de comenzarla siendo seres libres, sin amarras que nos aten a un pasado ancestral.

Por ello, cuando el Tsade aparece en nuestro juego, constituye el anuncio de que un trago amargo nos espera, de que nos aguarda una humillación. La vida nos hará beber esa copa de la amargura que contiene el zumo que nosotros mismos hemos ido exprimiendo en antiguas etapas de rebelión y que ahora ni el mismo Padre puede apartar de nuestros labios.

En el próximo capítulo hablaré de: del Yod al Tsade

Kabaleb
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